martes 25 de octubre de 2016

Cayó por un crimen en una causa marcada por violencia de género y la pasión por el fútbol

Rocosito Bravo fue atrapado en la tarde del domingo cuando fue a la cancha a ver al equipo de sus amores. Está acusado de matar a un hombre que habría golpeado a su madre.

La secuencia de la detención de Rocosito es digna de una película. Incluso se asemeja a una de las escenas de la premiada película argentina El Secreto de Sus Ojos. Un relato que incluye venganza por un presunto caso de violencia de género y la pasión por el fútbol.

En la tarde del 9 de septiembre pasado, Gustavo Emanuel Soto (38) era ultimado de seis disparos en la puerta de su casa, ubicada en el interior del barrio Independencia de Las Heras. Ni la presencia de su hija de 6 años hizo recapacitar al asesino, quien llegó en una bicicleta hasta el lugar y tras un breve cruce de palabras gatilló sin pensarlo.

Con el avance investigativo, los sabuesos policiales obtuvieron el dato de que el autor del hecho sería el hijo de la pareja de Soto. El motivo: el hombre había golpeado a su novia y el adolescente de 18 años, hijo de otra pareja de la mujer, se vengó de la peor forma.

Desde entonces, el nombre de Brian Alejandro Bravo Cardozo quedó asentado a la orden del día. Pese a los diversos allanamientos que realizaron los sabuesos de la Unidad Investigativa Departamental (UID), el joven apodado Rocosito no fue capturado.

La suerte jugó en contra del prófugo el domingo pasado. De forma inexplicable, el joven se dirigió en la tarde al estadio de Huracán Las Heras, donde el Globito enfrentó a Rodeo del Medio. En el lugar se realizaban controles policiales de rutina para este tipo de eventos deportivos.

Los uniformados se encontraban identificando a algunos de los simpatizantes. Bravo fue uno de los elegidos al azar por el personal policial de la Jefatura Departamental. El muchacho presentó un documento de identidad con otro nombre y que no tenía foto. Los efectivos dudaron y le comunicaron que iba a ser trasladado para lograr su correcta identificación, pero el muchacho escapó corriendo.

Miembros de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) de Las Heras lograron recapturarlo a las pocas cuadras y lo trasladaron hasta la Comisaría 36. A través de sus huellas digitales, el sistema AFIS largó su verdadero nombre y con ello dos pedidos de captura que tenía por parte de la Justicia.

Uno de ellos era el homicidio de Soto y el restante en una causa por abuso de armas de fuego. Así fue que de casualidad los policías lograron dar con Rocosito Bravo, quien no tiene pudor para mostrarse armado en sus páginas de las redes sociales -tiene cuatro perfiles en Facebook y dos de ellos con nombres apócrifo-.

Ahora será la Justicia la que determine el futuro procesal del joven, quien probablemente ingrese al penal de Boulogne Sur Mer mientras avance la investigación por el crimen de Gustavo Soto.

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