lunes 11 de abril de 2016
PRIMERA DIVISIÓN

De ser robado en la Villa Olímpica a convertirse en héroe en Rosario

El mediocampista uruguayo vivió en poco más de dos meses una frenética historia en Vélez Sársfield.

El mediocampista uruguayo Diego Zabala vivió en poco más de dos meses una frenética historia en Vélez Sársfield, donde pasó de ser asaltado en la Villa Olímpica de Ituzaingó a ser el héroe del triunfo en Rosario, donde le sacó el invicto a Eduardo Coudet como entrenador de Central.

El 4 de febrero pasado, Zabala se incorporó a Vélez, anunciado como quinto refuerzo de la temporada para el equipo dirigido por Christian Bassedas, a préstamo por seis meses y con opción.

Nacido en Uruguay, el club de Liniers es el segundo club en la trayectoria de este jugador de 24 años que puede desempeñarse como volante derecho o mediapunta, con dinámica y llegada, y que desembarcó en nuestro país luego de casi cinco temporadas en Racing de Montevideo, en el que jugó 115 partidos y anotó 13 goles.

En las diez fechas del torneo Transición, Zabala había tenido pocas oportunidades de entrar en acción. Debutó el 4 de marzo, en la derrota ante Arsenal (0-1), como reemplazante de Correa cuando faltaban 14 minutos, y Bassedas le dio la titularidad por primera vez el 27 del mismo mes, frente a Quilmes (1-2).

Un par de días después de ese encuentro, Zabala se convirtió en otra víctima de la inseguridad que azota al país: fue asaltado y tomado como rehén por tres delincuentes en la Villa Olímpica que Vélez tiene en Ituzaingó, donde Zabala descansaba por problemas en el departamento en el que debía alojarse durante su estadía en la Argentina.

"Fue a la madrugada. Estaba durmiendo y me despertaron porque prendieron la luz. Entraron tres personas y no pensé mal, porque eran tres chicos, de entre 13 y 15 años, creí que eran de las inferiores. Pero uno sacó un revólver y ahí me asusté un poco.

Empezaron a pedirme plata", contó luego el jugador en declaraciones a ESPN Radio.

Además, agregó: "Me pegaron suave con el revólver para que me quedara quieto y me ataron con cordones de zapatillas. Ahí me asusté un poco más, porque no sabía si estaban drogados o no. Revolvieron las habitaciones, iban y venían".

El mal trago duró unos 40 minutos, pero a Zabala ese tiempo le pareció toda una vida, o más aún: "Les dije que se queden tranquilos, que yo no iba a hacer nada. Eran muy chicos y no quería reaccionar, porque no sabía qué podían llegar a hacer. El que estaba con el revólver me decía que me quedara quieto, que me iba a pegar un tiro".

Después del susto, Zabala continuó los entrenamientos con normalidad, con las ganas de mostrarse y encontrar un lugar dentro del equipo.

Este domingo, Bassedas le dio otra oportunidad: entró a los 28 del segundo tiempo por Stelcaldo, en un partido complejo, en el que Central se puso 2-1 enseguida.

Al rato, entró solito por la izquierda y anotó el empate tras recibir un centro de Alvarenga; cuatro minutos después, Lo Celso la perdió en el medio, Delgadillo encabezó el contraataque y le dio la pelota.

Zabala enganchó en la medialuna y definió con un toque suave, con tranquilidad y calidad, para celebrar sus dos primeros tantos con la camiseta de Vélez, llevarse a Liniers una victoria resonante y arrebatarle a Central un invicto de 16 meses y 23 partidos -incluidos los de la Copa Libertadores- en Arroyito.

Allí se acordó de su ahijado: "Le dediqué los goles porque los cumple la semana que viene y no voy a poder estar en su primer año".

Zabala:

zabala

Goles:

Zabala gol 2-2
Zabala gol 3-2


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