sábado 09 de julio de 2016
PAÍS

El Congreso se sacó un 10

En esta nota, el historiador Gustavo Capone resume los resultados obtenidos en Tucumán tras el acta de Declaración. Su firma implicó institucionalizar el orden y el reconocimiento externo de las Provincias Unidas, claves para el general San Martín.

Con afán de establecer algunas consideraciones finales sobre lo que implicó el Congreso de Tucumán se pueden sintetizar 10 puntos:

1- El texto definitivo del acta del Congreso decía: "Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli, y de toda dominación extranjera", generando el consenso para restablecer un Estado, recomponiendo la autoridad moral de un gobierno revolucionario que se debatía entre la dependencia y la anarquía.

2- La independencia implicará también, la institucionalización del orden, lo que permitiría el reconocimiento externo de las Provincias Unidas, pese a que el debate por la Constitución quedaba pendiente. En 1817, el Congreso se trasladará a Buenos Aires y las provincias se verían seriamente afectadas en su calidad soberana. Mientras tanto, durante ese 1817, San Martín desde Mendoza seguirá siendo la alternativa emancipadora de América. Y así Mendoza, como dice de su Canto a la Vendimia, fue la provincia "que acunó la libertad". Los años trascurridos entre 1810 y 1816 fueron de búsqueda y controversias respecto de la oportunidad por declarar formalmente rotos los lazos con España. Vínculos que habían comenzado a romperse en 1810 cuando el proceso revolucionario empezó a construir un nuevo orden político y una nueva legitimidad después del deterioro de la Corona y las organizaciones absolutistas, en pos de pensar nuevas formas de hacer y pensar la política. Entonces, la Declaración era una urgencia, pues el proceso emancipador iniciado en mayo de 1810 demandaba una forma republicana y decidir sobre el sistema político propio, las relaciones internacionales y el sistema económico.

3- En ese sentido, el Congreso de Tucumán, junto con la Declaración de la Independencia, permitió el reconocimiento externo de las Provincias Unidas, herramienta imprescindible para que el general San Martín pudiera movilizar su ejército fuera de las fronteras de nuestro país.

4- Además, aprobó el referencial Manifiesto a los Pueblos (1 de agosto de 1816) que entre algunos párrafos expresa: "Que renazca la unión y se restablezca el orden, y veréis renacer el espíritu patriótico...". También dicho manifiesto incluye un decreto que, simbólicamente, declaró concluida la Revolución: "Fin a la revolución, principio al orden y respeto a la autoridad soberana y pueblos representados...", fueron sus primeras palabras.

5- Las sesiones se habían iniciado el 24 de marzo de 1816 y desde ese momento ya había logros significativos por exhibir: demarcación de límites provinciales, el progresista tema de los recursos municipales, la organización y el presupuesto para un nuevo Ejército en Cuyo, la acuñación de una nueva moneda de curso legal, la creación de un sistema bancario, el diagrama de una red de caminos, antecedentes de nuestras actuales rutas nacionales, etc.

6- En síntesis, el Congreso y su Declaración institucionalizaba el orden sobre el desorden provocado por los enfrentamientos armados, el empobrecimiento generalizado en las zonas rurales y en las ciudades, los saqueos y la destrucción de luchas fratricidas, la absoluta falta de un liderazgo convincente, las desafortunadas estrategias militares y, en especial, por la aguda crisis social y política de la burguesía mercantil porteña, uno de los sectores que había liderado la Revolución.

7- Si bien en el Congreso de Tucumán no estaban representadas todas las provincias de la Nación, el grito de libertad se escuchó más allá de América. Esa es otra circunstancia a considerar: el indudable carácter regional y americanista del Congreso tucumano, claramente demostrado en el Acta de la Independencia que comienza señalando: "Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América". Por ende, conmemoramos un hecho profundamente nacional, pero irrefutablemente trascendente para el resto de América.

8- Como síntesis, deberíamos releer con mucha atención el Acta de Declaración. Existen párrafos de absoluta vigencia, marcando un fuerte contraste con nuestro presente. Por ejemplo: "(...) Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América (americanización verdadera) reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos (concepto netamente federal) (...) "comprometiéndonos" (los congresales) al cumplimiento y sostén de esta su voluntad (ser independientes), bajo del seguro y garantía de (nuestras) vidas, haberes y fama". Ellos se sentían comprometidos y responderían lo firmado con "sus propias vidas".

Muchos de ellos venían combatiendo desde niños y el enemigo acechaba a pocos kilómetros. Muchos de ellos murieron como consecuencia de las luchas intestinas a los pocos años. "Respondieron con sus bienes". Muchos ellos fueron hombres de grandes fortunas y terminaron perdiendo todo en favor de la gesta emancipadora. "Respondieron poniendo en juego su prestigio". Todos eran hombres con enorme reconocimiento en sus pueblos y un histórico compromiso patriótico. Triste comparación con sucesos y dirigentes del presente, que irrita y avergüenza.

9 - Por último y pendiente: desde nuestra independencia de 1816, un pendiente que aflorará constantemente en nuestra vida política, es la generación de organismos potentes y legitimados que breguen por una responsable alianza continental entre los pueblos y los Estados, y que a su vez pueda recuperar el espíritu fundacional del Mercosur de 1991. Por lo tanto, celebrar la Independencia como un hecho particular y privativo de cada uno de los actuales Estados latinoamericanos es reafirmar nuestra nacionalidad, pero también, reconozcamos como deuda, que no es más que un hecho histórico parcial, si se lo descontextualiza de su raigambre macro (América) y micro (Mendoza), y no se lo enfoca en perspectiva con ese mundo lleno de oportunidades que ya afloraba en los albores del siglo XIX, inundado de chimeneas e industrias y revolucionarias nuevas ideas.

10- Todos somos la generación del Bicentenario y en esta venturosa democracia, todos podemos ejercer el rol de "congresales". Contemplando que "lo Independiente" (a 200 años de aquello) en la vigente globalización, es poder tejer estratégicas redes (políticas, culturales y económicas) como una forma de prepararse para los desafíos que presentará el tránsito hacia el Tricentenario.

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