martes 16 de agosto de 2016

Ponce Mina: "Soy culpable por haber colaborado pero yo nunca les hice nada"

El acusado como autor de los asesinatos de María José Coni y Marina Menegazzo declaró ante el Tribunal y estableció su coartada.


Enviado especial a Ecuador

Segundo Ponce Mina comenzó con un relato del momento en que contactó a las víctimas, el 22 de febrero: "A las 19.45 paso por el bar Sin Fronteras y el Rojo me llama. Me comentó que dos chicas habían sido víctimas de un robo. La de pelito negro –en referencia a Coni- me dijo que estaban haciendo dedo esperando un vehículo que las llevara a Guayaquil, pero les dije que era peligroso".

Según el relato, Rodríguez quería llevar a las mendocinas al hotel donde trabajaba pero tenía temor a que su jefe se diera cuenta, por lo que decidieron darles alojamiento en la casa de Ponce Mina. "Le dejé las llaves y me fui a mi trabajo en la comuna", manifestó.

Tras esto, el Negro –tal como lo conocen en su entorno- se encontró con un amigo y decidió ir a su casa "porque tenía los platos sucios y quería limpiar porque había visitas. Cuando llegamos le grito al Rojo y lo veo que venía de la tienda. Me llamó la atención que la puerta estaba abierta y yo adentro tengo una Play 2 –consola de videojuegos-". "Entraron las chicas y les dije 'disculpen que está sucio pero no paso aquí el día'. Les indiqué que se iban a quedar en el cuarto de huéspedes y me volví a mi trabajo", destacó.

"A las 3 de la madrugada termino y me voy a descansar. Cuando llego veo la ventana abierta y la puerta posterior. Les grito 'chicas, no se preocupen que voy a entrar por atrás'. En ese momento siento un impacto acá –se señaló la nuca- y me tiran contra la mesa. Prenden la luz y me apuntan con un arma. Era el Chamo y otras personas que me dicen 'no te muevas y coopera', mientras tiraban agua. Tenían puestos fundas en los pies y guantes de doctores", dijo en alusión a la coartada que mantiene su defensa desde un principio.

"El Chamo me dice 'quedate calladito'. El de gotitas –en alusión a un tatuaje que tenía en el rostro- yo le había sacado un bolso lleno de drogas y lo llevé a la policía días antes. Me dijeron que si hacía algo daba luz verde en Guayaquil para que desaparezca mi madre y mi hija", declaró el Negro.

"Cuando amaneció me hacen salir. Vamos a la comuna y me obligan a pedir fundas de basura. Si hacía algo extraño con una llamada mataban a mi familia. Volvemos a la casa y tenían todo seco. Se ponen a embalar", narró el acusado. Luego detalló cómo dejaron los cadáveres en unos matorrales primero con un triciclo y luego en un auto Chevrolet Aveo que estaba ocupado por un hombre y una mujer.

"No sabía qué hacer, me sentía ahogado. No quería entrar a mi casa. Al otro día me vestí y salí a trabajar. Me seguían amenazando con matar a mi familia si hacía algo. Me mostraron una foto de mi hija", dijo ante las partes.

Ponce Mina concluyó su relato asegurando que "en la cárcel piden plata por mí. Soy culpable por haber colaborado y por no haber avisado, pero yo nunca hice nada a ellas. Aquí pido perdón a sus familias. Siento algo que me mata".

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