miércoles 31 de agosto de 2016

¿Quién es el nuevo presidente de Brasil?

Michel Temer, el sucesor de Dilma Rousseff, fue su vicepresidente desde el inicio del mandato en 2009.

En Brasilia se dice que el dirigente de 75 años, casado en terceras nupcias con una bella modelo de 32, tiene una cinta métrica en la lengua, con la que mide cada palabra que sale de su boca. "Piensa diez veces antes de decir buen día", comentan los analistas que conocen a Michel Temer, el sucesor de Dilma Rouseff.

Al margen de su vida política, en la que se muestra más calculador que sentimental, Temer reforzó su aura misteriosa al publicar en 2013 un libro de poemas de título sugestivo: Anónima Intimidad.

Discreto y conciliador, quien desde 2009 fue vicepresidente de Brasil, tejió entre las sombras, a lo largo de más de tres décadas de actividad, una red de poder que lo coloca ahora en la cúspide del sistema político brasileño.

De origen libanés, ejerció seis mandatos como legislador del PMDB, y fue elegido tres veces como presidente de la Cámara de Diputados.

Reconocido abogado constitucionalista, católico y que supo integrar logias masónicas, goza además de una especie de blindaje que lo mantuvo hasta ahora al margen de denuncias de corrupción que involucran a decenas de políticos, entre ellos líderes de su Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Esta sin embargo incluido en cuatro causas que investiga el Tribunal Electoral sobre la financiación con dinero sucio de las coimas del Petrolao la campaña de 2014 con la que ganaron él y Dilma la reelección.

Ese proceso puede convertirse en la peor sombra en esta nueva etapa de su vida política. Temer llegó a la vicepresidencia en virtud de la alianza que tejió su agrupación con el gobernante PT. En menos de un mes dejó de ser el vice que el oficialismo destinaba a los actos públicos, para convertirse en la figura que conduciría el país en el reemplazo de Rousseff. Desde el PT lo consideran ahora un traidor.

Curiosamente, el hombre que mezquina palabras y cultiva el silencio protagonizó indiscreciones, para muchos premeditadas, a lo largo del proceso que acabó en la ruptura de la alianza entre el PMDB y el PT. En agosto, un irreconocible Temer declaró: "La situación del país es grave. (...) Se necesita alguien con capacidad para reunificar el país". Sus palabras se interpretaron, de manera casi unánime, como una autoproclamación de salvador del país. Como consecuencia, poco después abandonó el rol de "articulador" entre el Gobierno y el Congreso que había asumido a pedido de Rousseff.

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