viernes 03 de marzo de 2017
POLICIALES

"Te pido perdón, yo nunca quise matar a tu mamá", dijo uno de los asesinos de Roxana Toledo

Un hijo de la víctima del crimen que conmocionó a San Rafael, Lucas Toledo (17), dijo: "No acepto la disculpa ni el arrepentimiento de él ni de sus cómplices".

Marcos Forconi no aguantó más y tras escuchar las declaraciones de Vanina Lucero, la empleada que acompañó a Roxana Toledo esa noche del 16 de abril del 2015 en San Rafael, de un par de testigos y las grabaciones que aportó el CEO de lo que sucedió ese día, se quebró y confesó que "fuimos a robar y se me escapó el disparo cuando intentaba romper el vidrio de la ventanilla".

El joven de 24 años que era el principal sospechoso de haber efectuado el disparo que acabó con la vida de Roxana solicitó declarar ante la mirada atónita de su abogado y el resto de los implicados. Una vez que aseguró que se trató de un accidente se dio vuelta y se dirigió a Karina Toledo. Le dijo: "Te pido perdón, yo nunca quise matar a tu mamá".

Por su parte, otro hijo de la víctima, Lucas Toledo (17), dijo a Diario UNO que "no acepto la disculpa ni el arrepentimiento de él ni de sus cómplices"

La reacción de Marcos provocó un revuelo en la sala de debate y el pedido de un cuarto intermedio de parte de los jueces.

En este contexto, uno de los testigos puso en duda la versión de Marcos Forconi, quien dijo que "golpeaba la ventana con el arma hasta que el vidrio estalló y se le escapó el disparo".

Es que el testigo, un policía, dijo haber visto que arremetía contra la ventanilla con la culata del arma.
Esa versión será clave para sostener la acusación del fiscal.

Otro que quedó muy complicado en el caso fue el chofer Juan Carlos Bravo, ya que este testigo señaló que "dejó el auto en marcha para que cambiara el semáforo de color y cuando se puso en rojo arrancó para que los hermanos Forconi pudieran cometer el robo".

Los 3 habían estado en la cárcel
En este escenario, se supo que los tres acusados ya cumplieron penas de prisión por otros delitos.
Guido Forconi, de 30 años y chapista de profesión, tuvo dos condenas y en el 2012 recuperó la libertad.
Su hermano en cambio estuvo preso más de tres años y en 2014 obtuvo la liberación.

En cuanto a Juan Carlos Bravo, en sus 35 años de vida pasó tres veces por la cárcel.

El hombre admitió tener un hijo, vivir en el barrio El Sosneado junto a su mamá y no haber tenido un empleo fijo cuando sucedió el crimen.

Bravo fue el chofer que condujo el VW Gol gris que persiguió a la camioneta de la Panadería Belén.

Durante la instrucción de la causa reconoció su participación pero dijo que sólo lo contrataron para manejar el auto. En este marco, la fiscalía apuntó a los tres de haber planificado el robo con información que provino del interior de la panadería donde trabajaron dos hermanas de los Forconi.

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