martes 25 de octubre de 2016

Triple femicidio: "Soy buena gente, no van a tener problemas conmigo"

Zalazar admitió que estuvo en la casa de la masacre del Trapiche. El imputado y detenido por el triple femicidio dijo que estuvo esa noche pero que se fue antes de la matanza

"Soy buena gente, no van a tener problemas conmigo". Así respondió ayer, con una calma imperturbable, el profesor de taekwondo Daniel Zalazar cuando le informaban las reglas de convivencia y comportamiento en la cárcel mientras era alojado en el Pabellón 5 para detenidos por violencia de género y abusos sexuales.

El imputado por la masacre del barrio Trapiche en Godoy Cruz llegó ayer a las 17 al penal provincial por orden del fiscal Santiago Garay.

Está acusado de matar de múltiples puñaladas a Vicenta Díaz (90), Susana Ortiz (54) y Lorena Arias (30) y de intentar asesinar, también a cuchillazos, a Mía Arias, una beba de 10 meses hija de Lorena y al parecer también suya, y a Lucas Arias, uno de los hermanos de la beba e hijo de otro padre.
Los menores resultaron gravemente heridos y permanecen estables y con pronóstico reservado en terapia intensiva del Hospital de Niños Humberto Notti.

Al llegar al establecimiento carcelario, según varios testigos consultados por Diario UNO, Zalazar se mostró bajo control.

Fuentes penitenciarias aseguran que en ningún momento mostró preocupación, culpa o remordimiento ni tampoco hizo reclamos puntuales sobre su situación.

Quienes se lo cruzaron, a pesar de su larga experiencia carcelaria, quedaron impactados por su actitud.

Es que si se tomara por cierta la aseveración del propio Zalazar, quien declaró el domingo ante el fiscal que es inocente de la matanza de la que se lo acusa, aseguran en la cárcel que no estaría tan tranquilo mientras lo meten preso sino más bien reclamando desesperado por su inocencia y su injusto encierro.

Al contrario, el sabon Zalazar, denominación coreana que se le asigna al maestro de taekwondo, se mostró tan calmo como lo estuvo el domingo en la celda de la Comisaría Séptima de Godoy Cruz, como se ve en la fotografía recorrió todo el país.

En la escena del crimen
Con esa misma naturalidad, Daniel Zalazar admitió el domingo, cuando declaró en la fiscalía, que efectivamente visitó a Lorena Arias y estuvo la noche de la masacre en la casa de la calle Entre Ríos al 1800, del barrio Trapiche.

Sin embargo, aclaró que él se fue antes de que las tres mujeres y los niños fueran atacados a puñaladas por un homicida en plena madrugada.

Y como coartada a sus heridas en una de sus manos, insistió en que fue asaltado aunque fuentes policiales del caso afirman que los detalles que dio del supuesto atraco del que habría sido víctima fueron vagos.

Lo importante y crucial de esta declaración para los investigadores es que Daniel Zalazar se colocó por su cuenta en la escena del crimen.

No niega haber estado en la casa donde se desató la masacre, niega haberla cometido.

Y aunque por ahora su declaración, claramente estratégica, le pueda servir, habrá que ver si le es útil en el largo plazo.

Un detective de años no dudó en explicar que "se está mostrando como alguien que está tranquilo porque no duda de su inocencia, esa es su estrategia. No niega haber estado en la casa y se presenta en el hospital a curarse su mano herida sin dudarlo un minuto".

Zalazar podría haber negado su visita a la vivienda y presentar una coartada falsa y difícil de derribar que le complicara las cosas de entrada a la fiscalía.

La carta implacable
En la Justicia esperan las pruebas científicas, tales como pruebas de ADN, huellas dactilares levantadas en la escena del crimen, entrecruzamiento de llamados y mensajes telefónicos y rastreo de las cámaras de seguridad para cerrar el caso, pero están convencidos de la autoría de Zalazar en el triple femicidio.

Los investigadores cuentan con una carta que creen no tendrá rival: "La declaración del niño de 8 años acusando a Zalazar es muy contundente", aseguran sin dudarlo, a lo que se suma también la del menor de 11 años que tuvo aliento para acusarlo en el lugar del hecho, cuando fue rescatado, a pesar de tener 25 puntazos en su cuerpo, entre ellos una perforación en el estómago que le cortó el hígado, una gran hemorragia peritoneal, una puñalada importante en el cráneo, cortes en una mano, en el párpado y en el cuello.

Estos datos incriminatorios de los menores hacia Zalazar fueron oficialmente informados ayer por el procurador de la Corte, Alejandro Gullé, y la coordinadora del Ministerio Público, María Teresa Day, quienes dijeron que ambos menores habían señalado al profesor de taekwondo.

Pero los investigadores agregan que los dichos de los niños de 11 y 8 años son prácticamente condenatorios.

"El papá de la Mía mató a mamá"
Mientras las tres mujeres ya inconscientes tras ser atacadas murieron desangradas, los niños de la casa vivieron una terrorífica pesadilla en la que completamente solos debieron luchar por su supervivencia.

Paula Arias, hermana de Lorena y tía de los niños, contó cómo el menor de 8 años logró escapar del asesino múltiple cuando éste empezó a matar y cómo fue perseguido por la casa por el criminal, que lo buscó pero no lo pudo hallar.

"Él vio lo que pasaba y corrió al patio para esconderse entre las plantas. Entonces Zalazar lo fue a buscar pero no lo vio. Dice que lo buscó con una linterna y no lo pudo encontrar. Entonces se fue de allí y se metió en el baúl del auto de mi tía. Escuchó que él lo buscaba para matarlo, que quiso abrir el baúl para sacarlo del auto y no pudo hacerlo, hasta que al final se fue".

Paula señaló que "todo esto debe haber pasado a las dos o tres de la mañana y creo que el nene ha estado en el baúl hasta las 7, cuando salió".

La coordinadora del Ministerio Público, María Teresa Day, precisó en rueda de prensa que "el niño abrió el baúl y buscó a su hermano de 11 años".

Este, a pesar de las 25 puñaladas que tenía y las graves heridas, tuvo resto para pasarle el teléfono a su hermano de 8 años y pedirle que llamara a la abuela. El menor llamó a la mujer y le avisó: "Abuela, vení que el papá de la Mía mató a la mamá".

La discusión por el ADN
Otro dato importante confirmado ayer por la investigación fue el motivo que habría desatado la masacre del barrio Trapiche.

Según uno de los menores sobrevivientes, hubo una discusión por un ADN que hace creer a los investigadores que Daniel Zalazar y Lorena Arias discutían por la filiación de la beba de 10 meses.
Al parecer, el profesor de taekwondo exigía o reclamaba un estudio de ADN para reconocer la niña y aportar la manutención.

Aun así, si ambos no se hubieran puesto de acuerdo en esto, cualquiera de los dos podría haberlo resuelto judicialmente.

No fue así. Todo indica que tras esta discusión y casi de golpe, Zalazar la emprendió contra la madre de los niños a puñaladas, que luego mató a golpes a la tía Susana, que salió a defenderla, y luego fue por el resto de la familia.

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