miércoles 13 de abril de 2016

Una sinfonía de humor a cuatro voces copy

Entrevista con Malena Pichot

En doble función en la Nave Universitaria (Maza 250, Ciudad), de la mano de El Club de la Risa, se presentará Persona, el espectáculo de stand up de Malena Pichot, Charo López, Ana Carolina y Vanesa Strauch, referentes indiscutidas del género que en este show se atreven a ir un poco más allá y se arriesgan a contar al público sus verdades, aunque sean difíciles de decir y de escuchar.
Escenario habló con Malena Pichot, quien definió el show más allá del cliché de hablar de "cuatro mujeres que hacen humor".

–¿Qué aspectos han deseado destacar al poner "Persona" como título del espectáculo?
–Ponemos el foco ahí porque por lo general en los espectáculos, obras de teatro o shows que tienen un elenco de todas mujeres hacen hincapié en eso, en que son mujeres.

–Del estilo "Cuatro mujeres hacen humor"...
–Exacto, siempre te lo explican, y si es un show que son todos hombres, nadie dice "cuatro hombres que..." o por lo menos no es lo que define el espectáculo. En algún momento usarán esa construcción, pero no es la característica a destacar ni lo principal. Nosotras, si bien sabemos que el hecho de que seamos cuatro mujeres lo hace diferente –porque lamentablemente es diferente–, jugamos con eso a favor y por eso le ponemos Persona, porque estamos medio cansadas de que siga siendo destacable que si una mujer no está en su casa es algo raro.

–¿Hablás de roles ya adjudicados?
–Es si no hacés las cosas típicas, el trabajo esperado. Hay profesiones que se le adjudican a la mujer por decreto, y otros que son de hombres. Por lo general, las que se les adjudican a los hombres son las más prestigiosas y en las que se gana más dinero. Cuando se corre a la mujer de ese lugar, por ejemplo en una obra de teatro, entonces se aclara. Además se cae en pensar que cuando son todas mujeres en el escenario, la obra es para mujeres, en cambio cuando son todos hombres, la obra es universal, para todos. Eso es algo que a mí me saca de quicio.
–¿Creés que las mujeres estuvieron relegadas para hacer humor?
–Creo que en todas las disciplinas artísticas las mujeres estuvieron relegadas, no sólo en el humor: en el rock, en la pintura, por mucho tiempo las mujeres siempre fueron las modelos, y en el humor, por supuesto.

–¿Por qué pasó esto?
–Creo que a la mujer se la educa para ser bella, para agradar, y para hacer humor hay otras cosas que están en juego que no son propias del género, como ponerse en ridículo, ser inteligente. Un montón de propiedades que la cultura le adjudica al hombre y tienen que ver con esa construcción de los géneros. Para hacer humor hay que correrse un poco de esos estereotipos, no es importante ser bella si querés hacer reír y hay que jugar a eso.

Compartir, no complacer
–Dentro del stand up, se dice que vos no sos muy complaciente con el público, que no buscás todo el tiempo su complicidad. ¿Es así?
–Yo tengo momentos de incomodidad muy grandes en el espectáculo y tienen que ver con que a mí me divierte lo incómodo, cuando yo escucho a alguien hacer humor o veo una serie, son los momentos incómodos los que yo disfruto. Hay una doble juego: no hay que ser condescendiente con el público, pero tampoco poder estar disguntándolos todo el tiempo porque se van y no vuelven más. Me parece que hay que hacer humor sin hacer demagogia y siendo sincera con lo que pensás.

–¿Así es en este espectáculo?
–Nos pasa a las cuatro y quedamos agotadas. Todas decimos muchas verdades nuestras y muchas cosas que en general la gente no quiere decir y a nosotras nos gusta decirlo, aunque sean muy incómodas, por el nivel de exposición que generan. Siempre nos decimos: "¿Cómo podemos quedar tan agotadas sólo de hablar?".

–¿Agotadas por el compromiso emocional o también por los temas que abordan?
–A veces, por ejemplo, nos metemos en política o con el Papa, que son temas que quizás a la gente no le gusta ir por esos lados, pero nosotras sentimos que si no optamos por esos caminos estamos siendo pocos sinceras con lo que queremos hacer. Nos obligamos a ir a esos lugares que quizá no es lo que eligen otros comediantes. Nosotras muy por el contrario, decimos: "Me van putear, pero lo digo, porque no puedo no decirlo". Creo que esa es la característica de este show.

–Siendo tan diferentes, ¿cómo terminaron juntas?
–Primero fueron Charo López y Ana Carolina. Después se sumó Vanesa Strauch y yo después, que iba mucho de invitada, a probar material y me fui quedando. Fue muy orgánico en ese sentido, nos fuimos sumando, de empezar en un teatro chico en Palermo los sábados, muy del under, y probar cosas en el momento y decidir qué hacíamos ahí. Fuimos armando el show en vivo, que es algo muy del stand up, no se puede ensayar, la única manera de probar los chistes es con la gente ahí: si se ríen, bien y si no es que no funcionan. La unión se da porque más allá de las diferencias que podés ver de tono o de look, la verdad es que todas compartimos una ideología, un discurso feminista y un mensaje. Todas tenemos el mismo mensaje pero de diferente manera.

–¿La velocidad y el poder de síntesis ha influido en tu manera de escribir?
–Cuando estoy escribiendo un guión a veces no hay relación, pero por ahí sí en el tema de la síntesis. Creo que por eso la gente hace tanto humor un Twitter, porque allí el chiste no puede tener una palabra de más, tiene que ser muy concreto, muy claro, El poder de síntesis es un signo de inteligencia si se quiere y es lo que se necesita para escribir.

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