El 10 de mayo de 2015, el cuerpo de la adolescente Chiara Páez de 14 años fue hallado enterrado en la casa de los abuelos de su novio. Ese femicidio marcó un quiebre en la sociedad argentina, ese día comenzó un grito en contra de la violencia de género que se unió en un reclamo que trascendió fronteras: el “Ni una menos”.
Ese domingo, la periodista Marcela Ojeda, de Radio Continental, escribió un mensaje en su cuenta de Twitter que se convirtió en la piedra fundacional del movimiento.
El grito de muchas que se hizo uno
Tras la publicación de Ojeda, varias colegas comenzaron a organizar una movilización para visibilizar una situación que hasta ese momento no estaba siendo debidamente abordada: la violencia de género.
Las periodistas Florencia Etcheves, Marina Abiuso, Valeria Sanpedro e Ingrid Beck tomaron la causa como bandera y planificaron una jornada nacional de marchas para el 3 de junio siguiente.
El primer miércoles de junio, miles de mujeres se manifestaron y leyeron la carta orgánica del flamante movimiento “Ni una menos”.
La carta fundacional de “Ni una menos”
“’Ni una menos’ nació ante el hartazgo por la violencia machista, que tiene su punto más cruel en el femicidio”, explicaba la carta orgánica del colectivo feminista.
Además, explicaron los motivos detrás de la consigna que les dio nombre. “Se nombró así, sencillamente, diciendo basta de un modo que a todas y todos conmovió: ‘ni una menos’ es la manera de sentenciar que es inaceptable seguir contando mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres o cuerpos disidentes y para señalar cuál es el objeto de esa violencia”, afirmaban.
En la Plaza del Congreso, las organizadoras lanzaron una serie de reclamos urgentes al Estado para que se aborde la problemática de la violencia de género.
El legado del “Ni una menos”
Lo que comenzó como un movimiento local, rápidamente traspasó las fronteras del país y se replicó en todo Latinoamérica llegando incluso a varios países de Europa como Alemania, Francia y España.
Asimismo, impulsó en la Argentina la discusión sobre la violencia machista más allá del ámbito íntimo, pudiendo poner luz sobre la discriminación laboral, los acosos naturalizados y los maltratos a los que son sometidas las mujeres.
Sin dudas, el principal logro del movimiento “Ni una menos” es haber logrado que la sociedad, históricamente patriarcal, pueda discutir sobre la violencia de género en los ámbitos de la vida cotidiana y también en la agenda política.
Información extraída de A24.com




