martes 13 de febrero de 2018
MUNDO

El Carnaval de Río mezcló la política con el glamour

Las escuelas de samba criticaron duramente a las autoridades y abordaron los problemas que sufre Brasil. El Sambódromo vibró ante unos 75.000 espectadores.

El presidente de Brasil encarnado por un vampiro corrupto y el alcalde de Río de espantapájaros: la primera noche de desfiles de las escuelas de samba se desarrolló bajo el signo de la protesta.

En la noche del domingo a las primeras horas de ayer, los más de 75.000 espectadores que se juntaron en el Sambódromo vibraron hasta el alba bajo un calor sofocante al ritmo de percusiones ensordecedoras de las siete escuelas principales del "grupo especial", la élite de la samba, que cuenta con un total de trece.

Pero más allá de las plumas, las lentejuelas y la sensualidad exacerbada, el considerado "espectáculo más grande de la tierra" encarnó también la protesta de una población exasperada por la violencia y por la corrupción.

Y aunque el carnaval se concibe como un paréntesis destinado a olvidar los problemas cotidianos, algunas escuelas de samba aprovecharon para mandar varios mensajes políticos.

Uno de los blancos principales: el alcalde evangélico de Río, Marcelo Crivella, que suscitó vivas críticas al recortar a la mitad las subvenciones otorgadas a las escuelas de samba.

El domingo publicó un video en Facebook en el que anunciaba que esa misma noche viajaba rumbo a Europa, confirmando así que, al igual que el año pasado, no asistiría a ninguno de los desfiles de su ciudad.

Siete de las trece "escolas" de la categoría especial desfilaron la noche del domingo al lunes y seis lo hicieron ayer, hasta el amanecer.

La primera en desfilar, Imperio Serrano, desplegó su creatividad en torno al tema "La ruta de China", expresando su admiración por una cultura milenaria que se irguió como una nación líder de siglo XXI.

Tras ella, el desfile de la escuela Mangueira se tituló "Con dinero o sin dinero me divierto" y proclamaba provocativamente: "Pecado es no divertirse en el Carnaval".

Sobre una de sus carrozas aparecía la figura de Crivella con una soga al cuello como un judas, el muñeco de trapo que se hostiga en Semana Santa en algunas fiestas populares.

Otra de las carrozas exhibía una representación del célebre Cristo Redentor con una pancarta en la que se podía leer: "El alcalde no sabe lo que hace".

El alcalde de Río no fue el único en ser vapuleado, la escola Paraíso do Tuiuti arremetió directamente contra la cumbre del Estado.

"Soy un vampiro que representa al presidente de la república", explicó Léo Morais, un profesor de historia de 39 años, con la cara pintada de blanco para encarnar la versión ultratumba de Michel Temer, enfrentado a graves acusaciones de corrupción.

La protesta "es un camino que las escolas retoman", porque "tienen un papel social: reivindicar las voces de las personas más pobres", dijo Morais.
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