domingo 01 de diciembre de 2019
ANÁLISIS TÁCTICO

En el choque de punteros Boca ante Argentinos Juniors.

Ramón Abila y Santiago Silva marcaron los goles en un empate deslucido. En La Bombonera el Xeneize mostró poco y Argentinos Juniors dominó tramos del partido con marca agresiva y un funcionamiento ordenado.

En el empate entre los líderes de la Superliga fue evidente que Boca no tiene claros los caminos hacia el arco rival y cuando un equipo le exige ideas para atacar sus dudas se resaltan aún mas: Argentinos Juniors lo sabía y así jugó.


Gustavo Alfaro presentó una línea de cuatro defensores con dos laterales ofensivos, Buffarini y Fabra. De cinco jugó Ivan Marcone que tuvo por delante cuatro medios ofensivos, dos de los cuáles son creadores que basan su juego en la doble P: pensar y pasar, Alexis Mac Allister y Bebelo Reynoso. En el 4 1 4 1 Salvio fue (¿curiosamente?) segundo punta y no wing. Wanchope Abila jugó de nueve, tan obvio como efectivo.


Argentinos juniors salió decidido a molestar a Boca en dónde más dudas presenta: la transición del mediocampo hacia el ataque. Se paró 4 2 3 1 y apostó a ser un equipo corto. Y dió pelea el Bicho.


El Xeneize sufrió la presión del visitante. Bebelo y Alexis eran obligados a jugar de espaldas por Francis Mac Allister y Fausto Vera. Mas adelante Silva, Colman, Hauche y Batallini apretaban coordinados. ¿Cómo lo hacían? Tres acciones puntuales: primero custodiando a Marcone y Capaldo (perdió doce balones en el PT); después presionando sobre el balón y los posibles receptores y por último, el que perdía la pelota en ataque corría inmediatamente para recuperar o provocar el error.


¿Las consecuencias de este funcionamiento? Boca tenía que defender después de perder el balón en salida, con jugadores a contra pierna y con defensores corriendo hacia atrás sin tiempo de vigilar sus espaldas.


Julio Buffarini ayudo a romper la presión. Después de los primeros diez minutos el cordobés empezó a ser profundo por derecha y obligó a Elías Gomez a defender. En ese sector Salvio jugaba por adentro como segundo punta y no por afuera. El bicampeón de la Europa League con el Atletico de Madrid recibía poco de frente, el perfil con el que exhibe sus mejores armas: la velocidad y la gambeta.


Fue lúcido Boca en el gol. Hilvanó cinco pases de arco a arco. Andrada, Izquierdoz, Fabra y la conexión que le da volumen de juego: Bebelo-Alexis. El cordobés metió un pase entre líneas para el ex Argentinos que se soltó y apareció como wing izquierdo a la espalda de Torrén: en la misma acción sacó a Angeleri fuera del área y aprovechó un espacio vacío (Sandoval estaba afuera por un golpe). Mostró su jerarquía con un centro de zurda. Es cierto que Chavez reaccionó mal y dejó un rechazo corto en la cabeza de Abila, pero Argentinos se desarmó por única vez en defensa y abandonó, en el área, al nueve rival (un pecado ante un delantero que solo desequilibra en ese sector). Para colmo Elías Gomez miró pelota y no el rival.


El primer tiempo se cerró con otra maniobra inteligente de Boca. Alexis leía bien los movimientos de sus atacantes. A dos minutos del entretiempo apareció a la espalda de Angeleri y lejos de Torrén (despistados por Salvio, Abila y Capaldo) pero falló de derecha solo frente al arquero. Cuando Boca había entendido cómo romper la presión y la telaraña del Bicho llegó el descanso.


Argentinos tuvo más la pelota pero falló en elegir el centro para atacar: Lopez e Izquierdoz dominaron a Silva y Marcone le ganó la batalla a Colman (perdió trece balones en el PT). No tuvo duplas por los costados el Bicho en ese capítulo. Y abusó de los centros en movimiento.


En el segundo tiempo Boca repitió malos hábitos de la era Alfaro. No se defendió con la pelota y se recostó en sus centrales, hasta que fallaron. En el gol del empate Lopez e Izquierdoz no hicieron lo que tanto se les elogia: anticipar.


Torren avanzó en campo rival con nueve jugadores de Boca detrás de la línea de la pelota pero ninguno presionó. Se movió Argentinos en ofensiva. Y Boca se desorientó. Batallini recibió el pase como centrodelantero y asistió de taco a Silva. El nueve salió del área para volver a entrar por sorpresa. Y no lo encontraron los defensores xeneizes. El uruguayo picó al espacio y midió la lenta salida de Andrada, cuando el arquero se agazapó se la picó. Menos fue más: dos toques de primera en el área alcanzaron para vulnerar el arco menos vencido del campeonato.


Argentinos fue por el triunfo con sus conocidas virtudes. Colman y Silva siguieron complicando la salida de Boca (así legó la amarilla de Izquierdoz). Batallini y Hauche frenaron a los laterales y solo el movimiento de Mac Allister le daba opciones a los centrales. ¿Cómo se entiende que Alfaro lo haya reemplazado por Zarate? ¿Por qué mantuvo el doble cinco de Marcone y Capaldo?


Boca no llegó más. Cambió elaboración por velocidad. Zarate y Villa por Alexis y Bebelo. Todos terminaron impotentes en tres cuartos, incluso Hurtado que entró por Abila. Allí Argentinos siguió rodeando a los rivales con un doble movimiento: comprimió espacios sin pelota para quitar y se expandió para mover el balón.


El partido fue chato y el balance final no sorprende. Boca hizo la diferencia con sus individualidades y Argentinos ofreció un funcionamiento colectivo con movimientos coordinados. Dos cosas quedaron claras: el empate fue justo y el Xeneize deberá mejorar para enfrentar grandes desafíos.

Por Santiago Cantenys

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