domingo 06 de mayo de 2018
MUNDO

Escándalo inesperado

La Academia Sueca, que otorga el Nobel, quizás el premio más prestigioso del mundo, vive una dura crisis.

Por primera vez desde 1949, este año la Academia Sueca no entregará el Premio Nobel de Literatura.

Un impensado escándalo de acoso y abusos sexuales en su seno ha dejado también al descubierto varias anomalías en esa institución, que entrega el premio más importante y prestigioso del mundo en diversas ramas del arte y la ciencia.

El viernes pasado se conoció la decisión oficial de suspender este año el reconocimiento a una personalidad de la literatura mundial. La entrega se postergó hasta 2019, en que serán distinguidas dos personas que hayan resaltado en las letras.

En Argentina el mundo de los creadores siempre ha sentido que la Academia Sueca incurrió en una grave error al no otorgar nunca el Premio Nobel a Jorge Luis Borges, sin duda el escritor más grande que ha dado este país y uno de los pocos que tiene asegurado un lugar en el Parnaso de los genios literarios del mundo de todos los tiempos.

Louise Hedberg, directora administrativa de la academia, admitió en público que esa institución está actualmente muy afectada y que afronta una fuerte pérdida de confianza del público. Su reputación y popularidad han sufrido un remezón, aunque por ahora sólo afecta al premio de Literatura y no los que se dan en otros rubros.

El centro del escándalo es el dramaturgo y fotógrafo Jean-Claude Arnault, esposo de la académica Katarina Frostenson, luego de que 18 mujeres lo acusaran de abuso sexual.

La academia –ha recordado el diario El País de Madrid– financiaba y apoyaba artísticamente a Arnault y había ignorado la alerta de una de las víctimas, que escribió una carta a la institución contando su caso hace 20 años.

"También se hizo público –agrega– que el artista francés había acosado a esposas, hijas y trabajadoras de la academia, y que ésta nunca había tomado cartas en el asunto".

Lo cierto es que la difusión de estos hechos ha conmovido los cimientos de esa institución tan prestigiosa, donde a raíz de esto se han producido decenas de renuncias, incluidas la de la esposa del supuesto agresor y la de la secretaria permanente, Sara Danius, que había liderado al grupo que pedía que se esclareciese el tema y se tomaran medidas.

Las habas se cuecen en todo el mundo. Lo que se espera de la Academia es un accionar transparente y aleccionador. Lo contrario sería la ruina de los Premios Nobel.
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