miércoles 04 de diciembre de 2019
VIALE 910

La anfitriona

Hoy quiero que charlemos juntos sobre la historia de la palabra anfitrión (la persona que nos recién en su casa). Pocos deben saber que en realidad está muy vinculada a la palabra 'cornudo'.

Resulta que Anfitrión era un muy importante general Tebano y Rey de Tirinto. Estaba casada con la mujer más hermos de Atenas, la Pampita griega, que se llamaba Alcmena. Una dama tan linda que llegó a enamorar hasta Zeus.

El Rey Anfitrión llevaba mucho tiempo ausente, peleaba en la guerra. Cuando Zeus se enteró que regresaba vencedor, adoptó su forma y se presentó ante Alcmena como el marido triunfador a casa. Alcmena, lo recibió con mucha alegría y segun cuenta la leyenda, estuvieron tres días haciendo el amor sin parar. Pero había un problema, Alcmena estaba teniendo sexo con Zeus disfrazado.

Cuando el verdadero Anfitrión volvió a casa, comenzó el drama. El Rey se extrañó de la falta de ardor del recibimiento de su esposa. Entonces creyó que su mujer la engañaba y, cegado por la ira, decidió matarla. Por eso, según la Mitología, se llama anfitrión a todo aquel que abre su casa y comparte 'todo' lo que es suyo, absolutamente todo, incluso su mujer.

Señores... tenemos a una reina desesperada por ser una anfitriona perfecta. ¿Qué le dijo hace instantes la vicepresidenta entrante, Cristina Kirchner, a la saliente, Gabriela Michetti? "Lo único que quiero es tomarle juramento yo a Alberto Fernández, quiero ser una buena anfitriona". ¿Por qué uso esa palabra? Porque quiere marcar la cancha de entrada, quiere ser la persona que unja a Alberto.

Cristina tiene una hija directora de cine y sabe que la política está dada por escenas o momentos especiales que quedan grabados en los libros de historia:

La primera escena que buscó inmortilizar fue la selección: 'Alberto, está nominado, te elegí como el futuro presidente, yo decido que seas el presidente'.

El segundo acto fue el escenario de la victoria del 27 de Octubre. Allí no pudo subir ningún gobernador y Sergio Massa hizo morisquetas divertidas. El pódio oficial quedó para tres, Alberto, Cristina y su pequeña criatura, Axel.

El tercer capítulo de la serie será el 10 de Diciembre donde Cristina busca ponerle la corona a su legado.

En este caso se invierten los roles... dios, la patria y ella lo demandarán a Alberto si no desempeña con lealtad y patriotismo el cargo de presidente de la Nación. Por eso, en este caso Cristina quiere ser una buena anfitriona, se trata de marcar la cancha y de construir simbólicamente quién manda quién tiene el poder.

En los últimas horas entonces se derrumbaron varios mitos:

1- Cristina no quiere protagonismo.
2- Cristina no armará el Gabinete.
3- Cristina no quiere cargos para La Cámpora.
4- Cristina quiere cerrar la grieta.
5- Cristina no quiere ser la señora gritona de la cadena nacional.

La expresidenta demostró que sigue careciendo de factores inhibitorios. Retó a los jueces que la estaban juzgando como una madre enojada y los amenazó como emperadora. Vetó ministros. Se ocupó de allanarle el camino a su hijo para que sea el presidente del Bloque de Diputados. Digitó la trancisión e incluso el juramento de Alberto. Decidió quiénes serán el presidente provisional del senado y el Jefe de Bloque peronista de la Cámara Alta.

Nada que sorprenda salvo a algunos desprevenidos. Pareciera que una parte de la sociedad, la prensa, el empresariado, el sindicalismo y el peronismo supuso que Cristina había decidido jubilarse, entregarle la provincia a Kicillof, el país a Alberto y la Cámara de Diputados a Massa. Nada más lejos de la realidad. Desconocer el fuego sagrado de Cristina es pecar de ingenuo y no saber cómo funciona la política y el poder en su cabeza.

¿Cómo una señora vital de 66 años se va a ir a hacer cirugramas a su casa de Recoleta si siente que fue humillada y perseguida durante cuatro años por Macri, Magnetto y por Bonadío? La psicología explica que una mujer con tanto pulsión de odio no puede menos que vengar su historia. A veces nos quieren convencer que la vida es demasiado compleja, pero no. La vida y la psicología de las personas es mucho más simple y previsible de lo que imaginamos.

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