martes 12 de noviembre de 2019
VIALE 910

El síndrome de doña Florinda

Ya que México está en el centro de la escena, hoy quiero que charlemos juntos sobre el Chavo del 8. La serie de televisión mexicana más exitosa que llegó a ser vista por más de 350 millones de televidentes por semana. Casi tres veces la población total de México. ¿Cómo se explica que un show que se emitió por primera vez en 1971 se siga viendo masivamente 48 años después? Algo que tiene que tener para mantener la vigencia medio Siglo después.

Funciona tanto para los chicos como para los grandes.Los chicos se divierten y los grandes no solo tenemos un efecto 'nostalgia' si no que vamos entendiendo el juego de roles que diseñó en su cabeza Roberto Gomez Bolañez.

Será por eso que nos gusta tanto El Chavo porque mientas nos divertimos con las peleas entre Don Ramón y doña Florinda, inconscientemente vamos detectando algo de todo eso nos pertenece. El problema es usar todo esto como un análisis político para criticar a quiénes no me votaron.

Sinceramente no sabía que existía el síndrome de doña Florinda. Rafael Correa, ex presidente de Ecuador, lo define como: 'Apenas tenes un poquito más de ingresos y les decís chusma a los demás y maltratas al pobre obrero don Ramón y te haces la amiga del capitalista compasivo'. Todo eso tiene un nombre más académico. Marx lo define como "la teoría de capataz". El albañil que asciende de la escala jerárquica y enseguida comienza a maltratar a sus inferiores hasta hace poco eran pares. La clase media que pasa a clase dominante y enseguida desprecia su origen.

También se puede ver en Estados Unidos cuando los cubanos logran escapar a Miami y consiguen un puesto en migraciones. Ahí ya se creen en yankis y comienzan a maltratar a los latinos. Marx lo define como una pérdida de la conciencia de clase. En las palabras de la calle: 'macho, te olvidaste de tu barrio'.

¿Alcanza con esa explicación para entender al 40% que votó a Cambiemos? ¿Se puede simplificar el voto de 10 millones de personas cómo antiperonista, cómo antikirchnerista, cómo antipopular? Con todo el respeto del mundo por el presidente electo argentino, no estoy de acuerdo.

No creo que en la Argentina haya un 40% de garcas que detesta a la gente humilde. No creo que en la Argentina haya un 40% de gorilas que votan a Macri porque quieren ser Macri. Seguramente hay una condición sociológica real de voto antiperonista. Seguramente está ese voto reaccionario de toda la vida que odia a Perón, al PJ y que votará cualquier cosa menos la opción justicialista.

Pero no se puede reducir todo al síndrome de doña Florinda porque sería injusto. Primero porque buena parte de los 10 millones de votos a Cambiemos pueden no estar de acuerdo con cosas que pasaron en los últimos gobiernos kirchneristas:

1- La corrupción estructural.
2- Las alianzas regionales con Chavez y Evo Morales.
3- La intervención de las estadísticas.
4- La pelea con el periodismo.
5- La pelea con el campo.
6- La pelea con la clase media.
7- Somos "nosotros" o "ellos".

Y segundo porque el peronismo no siempre representó a los más humildes. Ni el peronismo es la encarnación del bien ni el 40% que votó a Cambiemos es la representación del antiperonismo.

¿Cuál es mi esperanza con Alberto Fernández? Él nunca se manejó en términos binarios. Si tengo que elegir me quedo con el Fernández que propuso cerrar la grieta de los medios, llevarse bien con Estados Unidos, China y Latinoamérica, se lleva bien con Evo Morales pero también con Piñera, que recibe a Brian pero también a la mesa de enlace y que habla con la CGT pero también con la UIA.

La única manera de salir de la grieta está destrozando a los argentinos es dejar de pensar en términos binarios y maniqueos. Pero eso recién lo sabremos cuando empiece a gobernar.

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