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El editorial de Facundo Pastor: "El erotismo y la impunidad del poder"
El editorial de Facundo Pastor: El erotismo y la impunidad del poder

El sábado a la tarde, Ramón me advirtió lo que estaba pasando con Insaurralde y empezó el escándalo, y empezamos a recorrer esas imágenes de un yate de 12 mil euros por día, de una modelo, de un plato con langostas, de unos baldes con champagne; no sé por qué se me vino a la cabeza, o sí se por qué, los años noventa.

Insaurralde, sin duda, es una capa geológica de los años noventa que todavía persistía en la política argentina. Veintipico de años después busquen en Internet las fotos del casamiento de Martín Insaurralde, quienes fueron sus dos padrinos políticos: a la izquierda, Carlos Ménem; a la derecha, Eduardo Duhalde ¿Cómo puede ser que un tipo que hace veintipico de años rosquea en la política argentina cometa semejante error?

Fue dos veces intendente de Lomas Zamora, bueno, de hecho formalmente lo es. Todavía había asumido como jefe de gabinete de la provincia de Buenos Aires porque supuestamente aglutinaba a todos un grupo grande de intendentes. En aquellos años noventa, donde Insaurralde empezaba a caminar, empezaba a recorrer la política, hubo una periodista que ya murió, que se llamaba Sylvina Walger, escribió un libro cuyo título fue: "Pizza con champagne, crónica de la fiesta menemista".

Aquel concepto de "pizza con champagne" era algo así como el sinónimo de la "riqueza" o de la "nueva riqueza". Claro, los pobres de la Argentina por entonces no comían la pizza con champagne; si es que podían y la comían, la comían con una gaseosa con una birra, no con el champagne. Pero la nueva, los nuevos ricos de los noventa, esa suerte de capa geológica que por momentos quedó, sí, la comían. Después vino el sushi también con champagne.

Pero pensaba de aquella "pizza con champagne del menemismo y la fiesta menemista", y aquella crónica de Sylvina Walger a este barco con champagne de Martín Insaurralde. Y me hice una pregunta: ¿Para qué quieren poder? ¿Para qué buscan el poder? Después sanatean. Lo escuchaste antes a Insaurralde decir que sus padres de clase media le inculcaron... verso, sanata.

Quieren el poder como instrumento de goce. Gozan con el poder. Alguna vez, hace muchos años, ya que volvemos a los noventa, en un programa de Bernardo Neustadt, hubo un momento televisivo muy particular: Neustadt, conductor por entonces de "Tiempo Nuevo", tuvo una afección cardíaca, tuvo que dejar la conducción del programa ¿Y quién lo reemplazó? No fue otro colega. Quien lo reemplazó fue el presidente Ménem.

Vuelvo. Bernardo Neustadt, conductor del emblemático "Tiempo Nuevo", tuvo una afección cardíaca y tuvo que dejar el programa. Iba los martes a la noche. Yo andaba por ahí dando los primeros pasos en este laburo y no dejaron reemplazando a Neustad a un columnista, o a un colega lo reemplazó el Presidente de la Nación. Se sentó Neustadt en la cabecera, pidió el guión del programa, tuvo una mesa que lo acompañaba, que lo rodeaba. Y en esa mesa estaba Katja Alemann, muy lúcida. Katy le dice algo a Ménem, porque Ménem abre el juego y le dice: "pregúnteme lo que quieran". (audio) Katja Alemann a Ménem: ¿Cómo es que es el erotismo del poder?

¿Qué es el erotismo del poder, Insaurralde? ¿Irte en un barco a Marbella con una modelo a comer langosta y a tomar champagne y a tomarte una jubilación mínima en tres copas? ¿Ese es el erotismo del poder? ¿O es lo que alguna vez le dijo Alfredo Yabrán, a otro programa muy no ventoso, el de Mariano Grondona cuando se sentó "Hora Clave"?

(audio)

El poder, decía Yabrán, es impunidad, es goce o es impunidad. Por eso, cuando vi las imágenes del barco, pensé en aquella portada del libro de Sylvina Walger "Pizza con champagne crónica de la fiesta Menemista". Para Insaurralde, la fiesta evidentemente nunca se detuvo. Hasta el sábado.

Escuchá el editorial de Facundo Pastor acá:

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