lunes 26 de agosto de 2019
FEINMANN 910

"Que la cuenten como quieran". La editorial de Eduardo Feinmann tras la marcha del sábado

El conductor de Feinmann 910 se refirió a la marcha convocada el día sábado en apoyo al Gobierno.


Escuché y leí que eran pocos, que eran viejos, no sé cuántas cosas más. Que la cuenten como quieran. Pudieron ver a miles de ciudadanos saliendo a las calles apoyando a un gobierno, que les puede gustar o no.

Fueron sin micros, sin choripán, sin bolsos de comida, sin los 500 mangos que les dan, sin punteros políticos. Tampoco con morteros o bombas molotov. Dejaron las calles limpias, el Cabildo no fue pintado como en otras marchas. Había familias con niños, había gente mayor de 60 años, por supuesto. La mayoría fueron ciudadanos de 30 y de 50 años.

Hay gente que tomó tres medios de transporte para llegar ahí, y casi tres horas de viaje. Lo de Plaza de Mayo se repitió en varias provincias del país. Gente que vive a 37 kilómetros de Plaza de Mayo ahí estuvo también. Los K que la cuenten como quieran, se vio por la tele. Si no se vio por la tele, se vio por los celulares. Fue impresionante. Una señora dijo: mi marido y yo venimos de La Matanza profunda para defender a la república de los corruptos. La marcha fue un éxito. Nadie, nadie, nadie lo esperaba.

Los que la critican es porque creo que la marcha salió bien. Sin disturbios, con gente civilizada que fue a defender la república, que ellos creen que está en peligro. Fueron a defender a un Presidente, ¿y por qué no? ¿Eso es repudiable? Y ahí no estuvieron los oligarcas, los ricos, hubo gente común, con la SUBE y con voluntad de ir a marchar un sábado. ¡Un sábado! Cuando oscureció, un poco antes de que Macri estuviera en el balcón, seguían llegando multitudes. Eso no se vio a través de los canales de TV, se vio por los teléfonos de la gente que grababa.

No había bolsas de comida, vales por plata, colectivos anaranjados. No era un selecto club de garcas, como dijo Grabois. No hay peor garca que quien vive de los pobres y que usa a los pobres, como usted, Grabois, y como otros tantos que van al Ministerio de Desarrollo Social a pedir planes y quedarse con mucha guita. Había miles y miles de argentinos, con el corazón en la mano, defendiendo lo que ellos creían que había que defender: la república y a un presidente. ¿Y dónde está lo malo?

Dejanos tu comentario

Buscador