domingo 28 de enero de 2018
ESPECTACULOS

"Las grietas de Jara", filme que teje trastornos diarios a base de suspenso

Al más puro estilo hollywoodense, el director Nicolás Gil Lavedra lleva a las pantallas de Argentina un filme con sabor a novela negra que deja al espectador un regusto diferente, con una crítica a los sectores de poder que manipulan hasta llevar a cometer actos atroces de los que costará deshacerse.

Todo ello viene recogido en la última publicación de la reconocida autora Claudia Piñeiro, titulada "Las grietas de Jara", la cual Gil optó por convertir en su segundo largometraje, dado que "la historia merecía una buena producción" y no quiso perder la oportunidad de crear una película "urbana" a la altura.

"En una novela tenés mil películas. Lo que hicimos fue pensar qué queríamos contar, sostener el espíritu de la novela, así que agarramos el policial, que en los libros de Claudia lo roza un poco más para la estructura", explica Gil (Buenos Aires, 1983) en una entrevista con Efe.

Alrededor de una conflictiva hendidura en una pared, se desarrolla la historia del oportunista Nelson Jara -interpretado por Oscar Martínez-, que trata de reclamar una compensación económica a un estudio de arquitectos debido a la grieta que supuestamente causó un edificio que están construyendo al lado de su urbanización.

Para su representación en la gran pantalla, Gil contó con la colaboración de Piñeiro, que estuvo "siempre a tiro" durante todo el rodaje, "involucrándose y haciendo aportaciones con mucho respeto", y del guionista Emiliano Torres, con quien ha logrado "enseñar qué se esconde tras todo el misterio".

Según el cineasta, el thriller que ha resultado de esta producción hispano-argentina se define como una "cebolla" en la que uno "ve una capa pero en realidad hay muchas otras" que representan el desarrollo de distintas líneas argumentales que buscan enganchar al espectador a cada escena.

Y es que es este el objetivo del género del suspenso, como resalta Gil, que juega con diálogos extensos que revelan mucha información en pocos minutos, por lo que la atención y la perspicacia son elementales para su disfrute, y con un "pobre diablo" con el alma atormentada y en plena "crisis de los 40".

Así es Pablo Simó, a quien interpreta en el papel de protagonista el argentino Joaquín Furriel, que no solo se encarga de lidiar con las amenazantes peticiones de Jara, sino que se "amarga" en casa y sufre en el trabajo como cualquier representante de la sociedad.

Sin embargo, hubo algunos factores que, acorde con el director, tuvieron que "volar" de la producción, precisamente por esa exigencia de combinar literatura con cinematografía.

"Había un personaje en la novela de Claudia que me encantaba, el Tano Barletta, un amigo imaginario de Pablo, con quien él habla todo el rato en su cabeza y era muy interesante. Al final de la novela él se lo encontraba pero era imposible adaptarlo al cine porque habría rozado otro género", lamenta.

Disyuntivas de ética y moral protagonizan el quebradero de cabeza que sufre Simó y componen el germen de la película, puesto que reflejan las preocupaciones que derivan de cosas cotidianas como el matrimonio o la dificultad de vivir en un mundo "manipulador".

"En todas las novelas de Claudia hay una crítica a una sociedad y a un mundo capitalista. En Jara se deja muy en evidencia ese mundo. Él y Borla (dueño del estudio de arquitectos) son lo mismo, la diferencia es que uno es empresario y construye monoambientes para ganar plata y el otro se la rebusca como puede", añade Gil.

Sin embargo, y a pesar del deseo de mostrar estas confrontaciones morales, Gil recuerda que el hilo principal gira en torno a un sospechoso cruce de malentendidos que sacará de control el meticuloso mundo de Simó y le harán partícipe de un suceso "oscuro".

"Todo nace de una cabeza y de un tipo loco", apunta Gil.

La película viene acompañada de las actuaciones de la actriz canaria Sara Sálamo, un Santiago Segura con acento argentino 'inyectado' en su personaje (interpreta a Borla) -más bien peculiar para los que no acostumbran a escuchar al madrileño utilizando los términos "vos" o "laburo"- y la argentina Soledad Villamil.

Tras su estreno en Argentina el pasado 18 de enero, el filme se ha situado en el séptimo puesto de las diez películas más vistas en el país en lo que va de año, añade su director.

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