viernes 24 de mayo de 2019
VIALE 910

Los promedios del fútbol y su similitud con los fueros en la política

Los promedios en el fútbol se inventaron para que los llamados "equipos grandes" no desciendan. En las ligas de otros países, por lo general, descienden a la segunda categoría los dos últimos de la tabla de posiciones del torneo vigente. Pero como en Argentina siempre nos gusta hacer las cosas complicadas y proteger a los poderosos se invetnó un sistema de promedios. Baja a la segunda categoría el equipo que haya tenido el promedio de puntos de las últimas 3 temporadas.

Si Boca o River salen últimos en esta temporada tienen al menos dos más para revertir la situación y engrosar el promedio. En cambio Tigre, San Martín de San Juan, Belgrano o Aldosivi tranquilamente pueden tener 3 temporadas con malos desempeños. Los promedios terminan favoreciendo a los poderosos. Es un sistema de protección a los equipos grandes del fútbol argentino. Los promedios son al fútbol lo que los fueron son a la política.

Los fueron cumplieron su papel protectora a la perfección: Carlos Menem con dos condenas a prisión sigue libre porque tiene fueros como senador hasta 2023. Lo mismo ocurre con Cristina. Tiene 5 pedidos de prisión preventiva pero como es senadora nacional tampoco irá presa por lo menos hasta 2023, que es cuando vence su mandato. ¿Qué ocurre cuando una persona supero los 70 alos? Tiene derecho al arresto domiciliario, con lo cual la ex presidenta tiene garantizado que nunca en su vida pisara una cárcel. Lo peor es que podría pasarle es un arresto en el piso en Recoleta o en su casa en Calafate.

Conclusión: Argentina es un país hecho a la medida de los poderosos. Para el fútbol, se inventaron los promedios. Para los políticos, se invenaron los fueros. Y para los empresarios se inventaron los sobornos y los contactos.

En los cuadernos de la corrupción metieron presos a un montón de políticos. Poco tiempo después apareció una denuncia contra el fiscal de la causa Carlos Stornelli por extorsionar empresarios a tráves de un operador judicial llamado Marcelo D'Alessio. De vuelta, el sistema de protección a poderosos funcionando a pleno. Lo mismo pasó con la causa de la mafia de la efedrina.

¿Por qué naturalizamos la impunidad? Porque estamos acostumbrados a que el poderoso no es investigado, no va preso, no desciende.

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