jueves 18 de octubre de 2018

Los tíos de Sheila confesaron que mataron a la nena de 10 años

"Tomamos droga y alcohol y no sabemos cómo llegamos a eso", habrían dicho ante la Policía.

Sheila Ayala, la nena de 10 años que estaba desaparecida desde el domingo último en el partido bonaerense de San Miguel, fue encontrada muerta hoy por la tarde dentro de una bolsa de basura en una medianera lindera al predio en el que vive el padre.

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Leonela Ayala, hermana del padre de la víctima, y su pareja, Fabián Ezequiel González Rojas, de nacionalidad paraguaya, confesaron el crimen ante la Policía.

El hombre tiene antecedentes por robo agravado, en poblado y en banda en una causa que data de 2013 y tramita en el Juzgado de Garantías numero dos de San Martín.

Según confirmó ante la prensa el titular de la Superintendencia de Investigaciones, Jorge Figini, "el cuerpo que fue encontrado es el de una menor y estaba dentro de una bolsa en un lugar muy pequeño donde había mucha basura".

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Además, el comisario mayor indicó que el lugar del hallazgo es contiguo al predio usurpado en el que viven más de 50 familias, entre ellas, el padre de Sheila.

El comisario no quiso confirmar la identidad de la menor hasta que no se realicen la autopsia y las pericias correspondientes.

Figini dijo que hasta el momento no había detenidos y que "la única hipótesis que estamos trabajando es la de una muerte violenta".

Primeramente había trascendido que el cuerpo había aparecido en cercanías a la casa del hermano del padre de la niña, de nombre Martín, que minutos antes había sido llevado por la Policía a la comisaría local.

Los investigadores sospechan, según trascendidos, que el tío de la nena tendría al menos que ver con la desaparición de Sheila o estaría encubriendo algo.

Sin embargo, al llevarse detenida a la tía de la pequeña y a su pareja confesaron que fueron los autores del crimen en un momento en que ambos estaban alcoholizados y drogados, pero no dieron mayores detalles.

De todas maneras, esta posible confesión deberá ser ratificada ante el Juzgado de Garantías de San Martín para que tenga validez.

Tras conocerse la noticia, vecinos de la niña comenzaron a tirar piedras contra los efectivos policiales que trabajaban en el lugar por lo que la Policía comenzó a disparar balas de goma para dispersarlos.

Los vecinos reaccionaron con vehemencia al confirmarse el hallazgo y cuestionaron tanto a la policía -por entender que demoró varios días en revisar el predio- como a la familia de la menor, ya que existiría responsabilidad de algún miembro de ella en el caso.

La violenta reacción vecinal derivó en la llegada de efectivos antidisturbios de la Guardia de Infantería, que tomaron posiciones para custodiar el perímetro del predio.

Esta jueves, más de 150 policías, de distintas reparticiones, que incluyen a perros de rastreo y buzos tácticos, con intervención de las jefaturas distritales de San Miguel, Malvinas Argentinas, José C. Paz y Pilar buscaron a la niña en el predio usurpado.

También participaron de la búsqueda efectivos especializados de la Unidad Cinotécnica y de la Policía Científica, personal de la Superintendencia de Seguridad Siniestral con un móvil de rescate con embarcación y oficiales de Infantería y Caballería.

El operativo comenzó este jueves a la mañana alrededor de las 7:00 en el Club de Polo San Miguel, en Pardo y Gaboto, que es jurisdicción de la Comisaría 3° de San Miguel.

Este miércoles a la noche, el Ministerio de Seguridad bonaerense había ofrecido una recompensa de 500 mil pesos para quien pueda aportar información sobre el paradero de la menor.

En tanto, un juzgado de familia suspendió la tenencia de los hermanos de la niña por parte de su padre, Juan Carlos, ya que sospecha que existe una disputa con la madre, llamada Yanina.

El hombre, según trascendió, había obtenido la tenencia de los niños pocas semanas atrás, lo que originó el conflicto con la madre, ya que también se le transfirieron las asignaciones familiares por los menores.

Juan Carlos habría declarado que Yanina le dijo que "algo iba a hacer", pero no le dio importancia en su momento a esa afirmación.

Según trascendió, las sospechas apuntaban a la madre de la menor, las que estarían fundadas en que los perros rastreadores marcaron su casa, como el último lugar donde estuvo la niña.

La nena se encontraba en la casa de su padre cuando desapareció el domingo pasado en el barrio Trujui, de esa zona del noroeste del Gran Buenos Aires.

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