martes 05 de noviembre de 2019
VIALE 910

El mensaje del "gato" y el equilibrio de poder

Casi desde el comienzo de su gestión, militantes de la oposición usaron el apodo de 'gato' para referirse a Mauricio Macri de forma perspectiva. Incluso, hasta la vicepresidenta electa Cristina Kirchner bromeó al respecto. Hasta ahora una diputada nacional le dijo gato a Macri y 'Jerry' a Marcos Peña.

Lo cierto es que el calificativo de gato se empezó a usar en los años '20 y '30. ¿Quién eran los gatos? Los hombres que invitaban a salir a las vedettes. Las esperaban en la puerta del teatro y le ofrecían pasar una noche con ellos. ¿Qué hacían? Gatillaban. Ponían plata, pagaban lo necesario para invitar a esas mujeres.

Más tarde en los '70 y '80 el término se invirtió y pasó a esas mujeres que eran invitadas por hombres. La prostituta cara, entonces, se vuelve el gato.

¿Pero qué pasó en los '90? El término comenzó a ser usado dentro de las cárceles. ¿Quiénes son los gatos? Son los que se encuentran en el escalafón más bajo del pabellón. Los que hacen las tareas más básicas como lavar los platos o limpiar los pisos. Entonces se transforma en un insulto. Incluso, muchas veces el gato es un traidor a su propia clase porque termina trabajando para el enemigo.

¿Qué intento hacer Macri en los últimos meses? Relajarse y aceptarse como gato. Ayer en el Centro Cultural Kirchner, Macri dice: "No me voy a ningún lugar, hay gato para rato". ¿Para quién es el mensaje? Hacia dentro de Cambiemos. Para Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Martín Lousteau, Alfredo Cornejo y para todo aquel que sueñe con disputarle la jefatura de la oposición.

La traducción del mensaje es: 'Muchachos, saqué 40% de los votos en el peor momento del gobierno. Con 38% de pobreza, con el dólar subiendo de 45 a 63 personas con aumento de la desocupación. Aún así, sumé más de dos millones de votos, achiqué la distancia de 16 a 8 puntos, logré sostener la primera minoría de diputados y les dejé un senado bastante parejo. Solamente por eso, me merezco ser el jefe de la oposición'.

Segunda traducción del mensaje: 'No terminó mi carrera política. Voy a intentar volver en el 2023'. ¿Quién es el más perjudicado con este razonamiento? Rodríguez Larreta, el único jefe territorial del PRO. El único que se quedó con el territorio.

¿Hay lugar para ser oposición en la Argentina? Evidentemente lo hay. Cambiemos va a intentar representar a ese votante, a ese ciudadano cuando escucha tipo de comentarios como los de Daddy Brieva, Hebe de Bonafini, Echarrri, Moyano, Fernández y Sobrero.

Este es el gran interrogante que se abre con el Frente 'De Todos'. Volvieron buenos, volvieron dulces, maduros pero los otros son el cáncer, te quería ganar 6 a 0, pensé que estaban esquiando, el periodismo tiene pagary son unos hijos de puta. ¿A quién le tengo que creer? ¿Al que promete cerrar la grieta o al que viene con ganas de venganza?.

Como está demostrado que la esencia del kirchnerismo duro es confrontación, es amigos/enemigos, es destruir al que piensa distinto... entonces la única forma de asegurarse que el ministerio de la venganza no suceda es que haya equilibrio de poder.

Conclusión: Ante la vocación hegemónica, hay dos caminos. Relajarse y someterse. No dejarse subyugar porque si no vuelve al afán de tiranía.

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