martes 13 de agosto de 2019
VIALE 910

El riesgo de la Argentina: quemarse como la Roma de Nerón

37 años después de Cristo supo haber en Roma un Emperador llamado "nerón". Una noche de Julio del año, pleno verano en lo que hoy sería Italia, se produjo un incendio atroz en el circo máximo de Roma. El viento propagó rápidamente las llamas sembrando el terror entre la población. El fuego arruinó la ciudad y dejó una estela de sospechas que recayeron sobre el soberano, Nerón. ¿Qué estaba haciendo el emperador mientras el fuego crecía? La leyenda nunca confirmada cuenta que mientras Roma se caía a pedazos Nerón cantaba y tocaba la lira.

El problema de fondo que tiene la Argentina es que hoy tiene prácticamente dos gobiernos en simultáneo. Uno fáctico, que tiene mandato hasta el 10 de Diciembre con Mauricio Macri a la cabeza. Uno virtual que quedó a un paso de la Casa Rosada ya que le sacó más de 15 puntos en las PASO, con Alberto Fernández a la cabeza. Gran parte de la sociedad argentina está inquieta, preocupada porque sabe que la disparada del dólar te destroza el salario. ¿Por qué? Porque termina en picos inflacionarios que nunca son compensado con las subas salariales.

La respuesta del presidente Macri de ayer fue patética. Se pareció a la de un nene caprichoso que no podía soportar perder. Se pareció al Macri de aquella conferencia de prensa con Bianchi cuando le pedía una y otra vez que no vaya hasta que el técnico decidió levantarse e irse dejandolo plantado. El problema es que esto no es fútbol ni un juego. Esto es un país y cada minuto, sale más caro a todo el país.

El ser humano tiene dos formas de reaccionar ante la adversidad: Reconocerla, enfriar la cabeza, calmarse, ser maduro, serenarse y buscar solución aún apelando a gente que no querés. O decir: "Si yo caigo, ustedes caen conmigo".

Del otro lado, la reacción de Alberto Fernández tampoco fue la de un estadista. Es cierto que todavía es el presidente electo y no tiene poder fáctico para ejecutar política económica. Pero se podría haber esperado un gesto más contundente además de reunirse con Cristina Kirchner en el Instituto Patria. ¿Qué problemas trae esta disparada del dólar? Te paraliza totalmente en el país porque hasta no tienen en claro la corrida terminó los comercios, las PyME y las industrias frenan la venta de insumo.

Por eso, la reacción pasiva del gobierno de ayer al estilo Nerón tocando la Lira mientras todo se incendia luce incomprensible desde todo punto de vista. O se ven absolutamente derrotados y buscan castigar a la sociedad por no haberlos votado o creen que con esto van a asustar a la gente que votó a Alberto Fernández.

La sensación que tengo es que el gobierno le quiso contar a la sociedad que tienen el apoyo de los mercados y que el dólar solo va a controlar si ellos siguen gobernando 4 años más. En cambio si Alberto llega al poder, esto puede empeorar todavía más. El problema de esta extorsión es que en el medio la gente se empobrece cada día más.

Ante esto, se necesita una reacción urgente. Uno entiende que el golpe que recibió el presidente fue demoledor y sorpresivo. Nadie en la Argenitna esperaba más de 15 puntos de diferencia a nivel nacional y casi 20 puntos de diferencia en la Provincia de Buenos Aires. Pero sucedió porque la sociedad priorizó el voto castigo antes que el voto miedo. No es que la sociedad se volvió kirchnerista no es que la sociedad ame a Cristina o Alberto. Es que vieron en ellos al instrumento más útil para frenar a Macri.

Entonces, con el mayo de los respetos Macri debería salir del modo electoral y ponerse en modo gobernabilidad. Macri debería entender que un espiral del tipo de cambio le va a echar más nafta a la inflación.

La única manera de frenar esto es ejercer la responsabilidad. El problema es que la grieta te puede ayudar a ganar una elección pero no para gobernar. El problema lo tenés ahora cuando tanto Macri como Fernández se necesitan mutuamente pero no se pueden ni ver, se agredieron tanto que en tiempos de debilidad el diálogo se vuelve insostenible. La única manera es que aparezcan los puentes. De lo contrario, Argentina corre el riesgo de quemarse para siempre como la Roma de Nerón.

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