miércoles 17 de julio de 2019
VIALE 910

La derrota, la peor traición al peronismo

El 22 de Noviembre de 2015 se produjo en la Argentina el primer balotaje de la historia de la democracia entre Daniel Scioli y Mauricio Macri. ¿Saben cuál fue la frase que pronunció Scioli cuando cerró la elección a las 16 de la tarde? "Voy a ser el presidente de Argentina", "ganamos, "todo pipí cucú"- La frase pretendió reivindicar al campeón Carlos Monzón, pero no pudo ser. Al final, la fórmula Macri - Michetti se impuso.

Lo interesante de la historia política argentina es la velocidad que suceden las cosas. Scioli, antes de llegar a ser candidato a presidente había hecho el famoso "cursus honorum" de la política. Se paseó por casi todos los puestos importantes. Fue diputado nacional con Carlos Menem, fu Ministro de Turismo y Deportes con Eduardo Duhalde, fue vicepresidente con Néstor Kirchner, fue dos veces Gobernador de la provincia de Buenos Aires con Cristina Kirchner. Su candidatura presidencial, llegfaba casi por decantación.

Sin embargo, no solo no pudo ganar si no que a partir de la derrota a su carrera política cayó en picada. Scioli terminó destrozado por la picadora de carne humana que es el peronismo cuando pierde. Ya se sabe, el peronismo te perdona una puteada, el peronismo te perdona una traición, pero lo que nunca te perdona el peronismo es una derrota.

¿Qué sucedió en la carrera de Scioli a partir de su derrota presidencial? En 2017, de lástima nomás, Cristina Kirchner lo mandó como quinto candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Y ahora, ´para este cierre de listas no le dieron absolutamente nada. Del "Pipí cucu" del Noviembre de 2015 a revolver bombachas para su pareja, Gisela Berger. Para ser justos, la devacle no llegó solo para Daniel Scioli. Carlos Zannini desapareció de la escena política. Aníbal Fernández el responsable de la derrota en la provincia de Buenos Aires, terminó como candidato a concejal. Martín Sabatella quedó relegado y ni siquiera pelea por la intendencia de Morón.

Hay una diferencia importante entre la elección de 2015 y la elección de 2019. Esta vez el kirchnerismo quiere ganar. Aquella vez, Cristina Kirchner no hizo el menor esfuerzo para que Daniel Scioli llegue a la Casa Rosada.

Está vez Alberto Fernández tiene todo el apoyo. Tiene a Cristina de vice, tiene a la Cámpora organizando actos, tiene al sindicalismo para fiscalizar, tiene a 15 gobernadores peronistas mostrándose con él y la ventaja de tener enfrente la gestión de Macri. Si Alberto no logra ganar con todo eso. Entonces, sí, habrá que concluir que el problema no es Scioli, que el problema no es Zannini, no es Aníbal, no es Massa. Que el problema, en definitiva, se llama Cristina Kirchner.

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