viernes 15 de noviembre de 2019
VIALE 910

Golpe de Estado en Bolivia

Lo que pasó con los periodistas en Bolivia viene a despejar cualquier tipo de dudas de que hay un golpe de Estado:

1- Las FF.AA sugirieron que el presidente renuncie.
2- El presidente se escapó del país y se tuvo que exiliar en México.
3- Las calles de las principales ciudades están militarizadas.
4- Asumió un presidente provisorio (de facto) sin cumplir los requisitos constitucionales, sin quórum del Congreso.
5- La prensa extranjera es perseguida para que no muestre al mundo lo que está pasando.

¿Cómo se llama el cuento? Golpe de Estado en Bolivia. ¿Eso quita que Evo Morales no se podía presentar a las elecciones? No. ¿Eso quita que Evo Morales tiene pulsiones tiránicas? No. ¿Eso quita que si hay nuevas elecciones Evo Morales no tiene que presentarse porque ya agotó todos los mandatos posibles y porque una consulta popular rechazó su candidatura? No.

Sin embargo, el ataque a periodistas extranjeros en Bolivia tiene una gravedad institucional enorme porque hay un gobierno de facto acusando a periodistas del delito de sedición. ¿Qué es la sedición? Alzarse contra un gobierno para derrocarlo. ¿Qué pena tiene Bolivia de sedición? 1 a 3 años de prisión (artículo 123 código penal). Por eso tuvo que intervenir la cancillería argentina porque de lo contrario los periodistas argentinos corrían el riesgo de ser detenidos bajo la ley boliviana.

¿Por qué es grave el ataque a la libertad de expresión? Porque cuando las cámaras se apagan puede pasar cualquier cosa. Por más que hoy todo se publica en las redes sociales, todavía la masividad está garantizada a través de los medios de comunicación tradicionales. Si los medios bolivianos no informan por miedo o convivencia y los medios extranjeros son expulsados entonces se produce un cerco informativo. Si hay un cerco informativo el gobierno de facto puede hacer cualquier cosa (perseguir, torturar, secuestra, mata).

Lo que tenemos que intentar hacer es analizar las cosas prescindiendo de la cuestión ideológica. No deberíamos justificar que los militares estén en las calles deteniendo opositores, persiguiendo periodistas y recomendado la renuncia del presidente porque odiamos a Evo Morales.

Evo Morales, lo digo por novena vez, sucumbió ante el virus de la perpetuidad en el poder. No puede ni debe ser candidato a presidente y debería estar en su casa de Cochabamba o La Paz leyendo el diario jugando al candy crush. Pero no puede estar exiliado en algún de México porque se le ocurre al ejército.

Ojalá algún día el periodismo argentino pueda vencer esta grieta estúpida que nos carcome la cabeza. Y que podamos decir sin miedo a que se enoje nuestra audiencia: 'Evo no me gusta, pero los Golpes tampoco".

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