¿Por dónde debería empezar a escribirse la historia de Martín Karadagian? Una escena sirve para entender su forma de sentir y de pensar. En sus últimos momentos de vida, el hombre lanzaba una frase a su biógrafo: “Extraño más a Titanes que a mi pierna”.
Martín Karadagian tenía una pierna amputada debido a la diabetes que nunca pudo controlar. Descendiente de armenios, vino al mundo el 30 de abril de 1922 en un conventillo en el barrio de San Telmo. Hijo de Hamparzun Karadayijan, conocido como el carnicero del Mercado Proveedores del Sur, quien supo llegar al país escapando del genocidio turco. Paulina Fernández, su mamá, nació en España.
Era una época donde la plata escaseaba en la familia y Martín ayudaba a su padre y se las rebuscaba para tener más ingresos. No quería estudiar, jamás pensó en eso y por eso en su cabeza siempre estaba presente la lucha grecorromana. Lo practicaba en la Asociación Cristiana de Jóvenes.
En esa época, el Luna Park se llenaba de público que quería ver el campeonato de catch, incluso muchos creían que ese deporte terminaría siendo superior al boxeo. Nada de eso ocurrió. Pero a los 18 años, Martín se acercó con cierto despilfarro al gimnasio del Luna Park. Mañanas, tardes y noches se entrenaba la troupe de catch as catch can -"agárrese como pueda" en inglés-. Los días martes, jueves y domingo se disputaban feroces combates. Martín sólo pensaba en ser protagonista.
Para la década del 50, Karadagian era líder y amor del espectáculo. A principios de los 60 dominaba el negocio del catch. Es que Karadagian siempre tuvo una visión comercial. Y cuando percibió que ese mundo comenzaba a derrumbarse, no paró hasta llevar un pensamiento a la acción: mudarse a la televisión.
Titanes en el Ring: la leyenda de un programa inolvidable
El sábado 3 de marzo de 1962 fue la primera emisión de Titanes en el Ring, un verdadero suceso televisivo. Quedaría para siempre en la memoria popular. El ciclo se mantuvo en la pantalla de Canal 9 hasta 1969. Fueron siete temporadas. Tras una breve pausa, regresó en 1972. Cada temporada era mejor que la anterior. Y así...
Los números del rating eran altísimos. Titanes en el Ring siguió en el aire hasta 1988. Su pico de popularidad se produjo en noviembre de 1972, cuando en el Luna Park se enfrentaron en un duelo histórico Martín y La Momia. Su imagen de popular le costó mantenerse como figura de las peleas en el Luna Park. Incluso circularon varias versiones acerca de que Perón lo invitaba a jugar al truco.
La serie se hizo popular en otras partes de América Latina. Hasta un episodio de 1974 fue filmado en Costa Rica. Karadagian entró un combate con el candidato presidencial Gerardo Wenceslao Villalobos.
Desde mediados de los 80, Karadagian sufrió la amputación de una de sus piernas por su diabetes. Eso le impidió seguir siendo el luchador principal del recordado espectáculo televisivo. Aunque jamás pensó en dejar el protagonismo. En la primera emisión tras su vuelta, Karadagian aparece en escena: levanta los brazos, saluda, tira el bastón y besa la lona del ring. “Gracias, estoy bien porque estoy con ustedes. ¡Estoy vivo!”.
Martín Karadayijan, tal el apellido que figuraba en su documento de identidad, murió el 27 de agosto de 1991 en la clínica Agote de la ciudad de Buenos Aires, víctima de un edema pulmonar y diabetes. Tenía 69 años.
Sus restos están enterrados en el Cementerio de Recoleta y un busto le rinde homenaje en la calle Pacheco de Melo al 1800 fue realizado por la artista plástica Telma Membri.
El hombre que siempre luchó porque su programa saliese siempre en vivo. Fue el hombre que nunca dejó de negociar hasta el último centavo con los luchadores. No pensaba en otra cosa que en ser protagonista. Por eso los anunciantes daban todo para estar en su programa. Literal.
Una vez, el mítico boxeador Mono Gatica no entendió que se trataba de un simulacro de pelea y le pegó de verdad. Dicen que Karadagian intentó detenerlo, pero el Mono seguía y seguía pegando. Y pegaba de verdad. Karadagian escupió sangre. Y en el momento menos esperado, el armenio le hizo una palanca que lo dejó rengo de por vida.
La leyenda dice que esa pelea fue una idea para aprovechar la fama de un Gatica que estaba de vuelta y necesitaba recaudar dinero. Mientras que otros dicen que el armenio quiso darle una mano para que pudiera juntar unos pesos. Al final, Gatica murió sin un peso en el bolsillo. Pero esa esa otra historia.
El tiempo arrasó y se llevó a Titanes en el Ring y con eso también se llevó el protagonismo de Karadagian: su cuerpo se comenzaba a desgastar. Ese mismo cuerpo que estaba acostumbrado desde chico a los golpes. Pero a veces el tiempo es un asesino. Karadagian se volvió un hombre lento. Así y todo, se dio el gusto de pelear ante 15.000 personas en el Luna Park para despedirse.
Karadagian también fue el mismo hombre que jamás se cuidó con su alimentación. Hasta 1981, llegó a fumar dos atados por día. Y la salud a veces no avisa: la señal fue directa al corazón.
Información extraída de A24.com





