Podría haber salido impune como tantas otras veces, pero aquel 27 de enero de 2020 el asesino serial Lorenzo Esteban Duarte jamás se imaginó que sería sorprendido mientras arrojaba los restos de su mujer a un costado de las vías, a metros de la estación Villa Astolfi del Ferrocarril San Martín, partido de Pilar. Ese día, la bolsa negra de plástico que cargaba llamó la atención de un pasajero. En rigor, fue una pequeña rajadura producto de un alambre la que reveló una incipiente pierna humana.
Entre gritos, un policía y diferentes testigos comenzaron a perseguir al sospechoso. Alarmado, Duarte decidió arrojar la bolsa a un predio de la calle Guido y salió corriendo. Sin embargo, a unos 600 metros, antes de poder ser detenido, extrajo un cuchillo y se lo clavó en el corazón. El femicida cayó al piso y fue auxiliado de inmediato, pero murió mientras era atendido. Se llevó, así, la respuesta a una serie de muertes y misteriosas desapariciones ocurridas en la zona años atrás.
Lorenzo Esteban Duarte y un largo prontuario de crímenes y violencia
Aquel 27 de enero de 2020, el día que se quitó la vida, los efectivos hallaron en la bolsa de plástico y en la mochila que Duarte llevaba miembros y otras parte de restos humanos. Los pesquisas confirmaron que se trataba de Rosa Antonia Acosta Brizuela, con quien el homicida se había casado a fines de 2019. También se estableció que el asesinato había ocurrido en su vivienda de José C. Paz.
No era la primera vez que se relacionaba a Duarte con muertes violentas. El hombre había estado preso por otro femicidio y también era el principal sospechoso por la desaparición de dos mujeres y un hombre. En rigor, su prontuario era basto. La Policía pudo certificar que sus antecedentes penales se remontaban a diciembre de 1983, cuando estuvo implicado en un caso de "privación ilegal de la libertad" en el Departamento Judicial San Isidro.
Poco más tarde, en septiembre de 1986, estuvo vinculado a una causa por "lesiones calificadas"; en agosto de 1989 por "hurto automotor"; y en enero de 1992 por "abuso de arma, atentado y resistencia a la autoridad"; todas en San Isidro.
Unos 22 meses después, en noviembre de 1993, Duarte volvió a estar imputado en una causa, esta vez por "robo y hurto, y violación" en jurisdicción de Zárate-Campana. Sus fechorías siguieron por décadas. En 2004, se produjo la desaparición de Viviana Altamirano, de 22 años en el barrio Las Tunas, General Pacheco.
Familiares de la joven apuntaron contra Esteban Lorenzo Duarte como principal sospechoso. Por entonces, él era vecino de la joven. “Mi hija desapareció justo en la esquina de la casa de él, en Arévalo y Humboldt, de Las Tunas, y la ropa que vestía ese día la encontraron al lado de la casa de la mamá, en una quinta de Del Viso”, contó la madre de Viviana a la prensa local.
“El primer y único acusado fue él y lo liberaron por falta de mérito”, agregó. El cuerpo de Viviana nunca apareció y su familia la busca hasta hoy. El prontuario criminal siguió en 2005, cuando fue condenado por asesinar a Paula Orellana, su pareja de entonces, que estaba embarazada. Sin embargo, Duarte recuperó su libertad a principios de 2019 y continuó con su raid fatal.
El descuartizador de Astolfi y otras extrañas desapariciones
Ya en libertad, su siguiente pareja fue María Mercedes Gauto (46), vista por última vez en agosto de 2019. La mujer se había puesto de novia con Esteban Lorenzo Duarte y desde ese entonces no se sabe nada de ella. Su hija Liz María no deja de buscarla. Tiempo atrás, recordó que Gauto y Duarte vivían en General Pacheco, y que él decía que había estado preso por "estafa". "Al parecer, mi mamá lo visitaba en la cárcel. Él después obtuvo salidas transitorias y cuando ella desapareció nos enteramos que había estado preso por haber matado a su anterior pareja", relató la joven según el medio Pilar a Diario.
No fue el único caso. En noviembre de 2019, Guillermo Manuel Díaz, un amigo a quien Duarte también había conocido en la cárcel, desapareció sin dejar rastro. En rigor, el 19 de noviembre de ese año el hombre había acordado con el femicida ir a ver un terreno. Tenía 40 mil pesos en efectivo y un cheque a cobrar por 13 mil pesos. Un día más tarde, su teléfono dejó de recibir mensajes y su foto de Whatsapp apareció borrada, como si hubiera bloqueado a sus contactos. Jamás se supo que pasó con él.
A fines de 2019, el femicida se casó con Rosa Antonia Acosta Brizuela, de 55 años, de nacionalidad paraguaya. El último día que los vieron juntos, el 27 de enero de 2020, las cámaras del complejo donde vivía el femicida, en José C. Paz, registró a la pareja mientras entraba de la mano a su domicilio. Horas después, las imágenes mostraron a Duarte salir con una bolsa y una mochila hacia la estación de Astolfi, donde finalmente fue descubierto. La autopsia reveló que Rosa había sido degollada y después descuartizada.
Información extraída de A24.com




