lunes 14 de octubre de 2019
VIALE 910

¿Por qué Macri no lo fue a buscar sabiendo que empezaba perdiendo el partido 5 a 0?

¿Puede un debate presidencial cambiar la historia? Sí puede, pero tiene que ser muy bueno. Septiembre de 1960. Cambia la historia de la política, cambia la historia de la televisión. Kennedy destroza a Nixon en el primer debate televisado de la historia de los EE.UU.

¿Que decían las encuestas cuando terminó el debate? El público que lo escuchó por radio opinó que se trató de un empate. El público que lo vio por televisión opinó que fue una paliza de Kennedy. Por eso, es tan importante la videopolítica porque se prioriza la forma al contenido, se termina imponiendo no tanto lo que uno dice, si no cómo lo dice

¿Qué terminó pasando en las elecciones del 8 de Noviembre del 60? John Fitzgerald Kennedy se transformó en el presidente de los EE.UU. Moraleja: Un buen debate te puede hacer una elección pero tiene que ser bueno en serio y tiene que quedar claro que hay un ganador y un perdedor.

Claramente este debate tiene mucho que envidiarle al de Kennedy vs Nixon. Macri: "Es todo culpa del kirchnerismo". Alberto: "Ay, ay, yo no se en qué país vive senor presidente". Espert: "El curro de los DD.HH". Centurión: "Misopostrol con caramelos" y se quedó sin tiempo. Del Caño: "Yo quiero usar mi tiempo para saludar a...". Sinceramente, nuestros políticos dejan mucho que desear. La calidad de las exposiciones fue tan baja que hasta Roberto Lavagna desperdició 30 segundos de su tiempo en economía, su fuerte.

La pregunta que todavía no tiene repuesta es: ¿Por qué Macri no lo fue a buscar sabiendo que empezaba perdiendo el partido 5 a 0? Tenía que tirar algún golpe de knock out. Tiró pocos golpes. Recién sobre el final entró una buena mano cuando le dijo a Fernández 'canchero y dedito acusador'. Faltó sorpresa.

¿Hubo un ganador claro? No. Por lo tanto, si no se altera el statu quo, el ganador termina siendo Alberto Fernández.

En los debates pasa como en el boxeo. Cuando no hay knock out, se define por puntos. Cuando se define por puntos, el campeón tiene ventaja deportiva. Si el retador no lo tira una vez, es muy difícil que lo gane. Si vas perdiendo por 16 puntos, si te estás gastando una fortuna metiendo una marcha por día, si estás tirando miles de promesas por hora, si te mostrás desesperado besando los pies de la cenicienta tucumana, si sos consciente de tu debilidad objetiva... ¿Por qué no arriesgas un poco más?

Creo saber la respuesta. La gran mayoría de los candidatos en tiempos de redes sociales y comunicación líquida no tratan de ganar los debates si no equivocarse lo menos posible. Hay pánico al error. Hay pánico al papelón. Nadie quiere ser viral o arriesgar de más en tiempos donde cualquier deslice replica en cuestión de segundos en las redes sociales, la mayoría de políticos se dan por satisfechos con hacer un debate 'correcto'.

Si no hay cruce, no hay debate, si no monólogo. Si no hay preguntas de los periodistas, no se está haciendo periodismo, si no cronometría. Si no hay osadía, hay cobardía. Si hay cobardía, no hay audacia. Si nadie ganó y nadie perdió, todo sigue igual.

Son tiempos donde todos quieren copiar a Raúl Alfonsín. tuvimos que esperar a que muera para reconocerlo como:

1- Padre de la democracia.
2- Honesto.
3- Vítcima de 13 paros generales.
4- Fundador del Mercosur.
5- No timorato frente al poder de la iglesia, impulsando el aborto.
6- Lúcido y crítico ante la Guerra de Malvinas.
7- No pactista ante la auto-amnistía que impulsaban los militares.

Ante la proliferación de vulgares que buscan plagiarlo y ante la falta de cuadros políticos con densidad, coherencia, honestidad, oratoria y sabiduría... lo único que me sale decir es: 'Se te extraña mucho, alfonsín".

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