martes 10 de julio de 2018
RUSIA 2018

Deschamps y una eficiente administración de sus recursos.

Francia no juega apurado, ni siquiera cuando esta perdiendo. Así llegó a la final de Rusia 2018 y con esa cautela buscará su segunda Copa del Mundo.

Francia se instaló en la final de la copa del mundo con cinco victorias, un empate, diez goles a favor, y cuatro en contra (tres los recibió en un mismo partido).


El primer finalista de Rusia 2018 aprovecha todo sus recursos (tiene muchos y variados) y se siente cómodo cuando tiene que recostarse en el quinteto defensivo que componen sus dos centrales, Raphaël Varane y Samuel Umtiti, y su triangulo en el mediocampo, Paul Pogba, Ngolo Kanté y Blaisie Matuidi. Al área de Francia es muy difícil entrar con pelota dominada.


Resulta curioso que con todo el poderío ofensivo que tiene no salga decidido en busca del arco rival y es llamativo que tres de los cinco goleadores de Francia en este mundial hayan sido defensores (Pavard, Varane y Umtiti).


Lleva jugados seis partidos (ganó cinco y empato con Dinamarca 0-0) y solo ante Perú y los daneses ganó la posesión. Luego siempre tuvo menos la pelota que su rival; incluso jugó más tiempo en su campo que en terreno enemigo: ocurrió así frente a Argentina, Perú, Bélgica y ante Uruguay el dominio del campo fue parejo, la mitad de la cancha fue la batalla principal.


Un dato que complementa esta situación del juego es que el equipo de Didier Deschamps (el domingo 15 buscará alcanzar a Mario Zagallo y Frank Beckenbauer, los únicos en ganar un mundial como jugadores y luego como técnicos) siempre marcó el primer gol en sus partidos y cuando estuvo en desventaja sacó a relucir sus recursos ofensivos: la potencia física, la velocidad de su punta más adelantado (Mbappé) y la proyección de sus laterales. Todo eso sufrió Argentina en once minutos.


Aquel sábado cuando el equipo de Jorge Sampaoli ganaba 2 a 1, Francia proyectó a Hernandez por izquierda y terminó la jugada con Pavard por derecha y empató el duelo jugado a orillas del río Kazanka. Luego apareció Mbappé para marcar, con velocidad de atleta y precisión de goleador, dos tantos en cuatro minutos.


Para dimensionar el trabajo del joven surgido en los banlieues parisinos (barrios de la periferia de la Ciudad Luz) vale este dato:


Es el jugador sub-20 con más goles (hizo goles) en un Mundial desde Pelé, con seis, en 1958. Pelé marcó un hat-trick contra Francia en semifinales de esa edición, el último sub-20 en marcar en esta fase del torneo.


Ante Bélgica, Francia redujo a Romelu Lukaku (antes de la semifinal había participado en 20 goles en sus últimos 13 partidos con su selección), ya que solo tiró una vez al arco y lo bloquearon. Algo similar ocurrió con Eden Hazard: remató tres veces y ninguna fue al arco. Previo a este encuentro el mediocampista del Chelsea había participado en 14 goles en sus últimos 14 partidos con Bélgica (ocho goles y seis asistencias).


Es muy difícil pisar el área francesa, ahí mandan Varane y Umtití, que encima cabecean enfrente: el primero anotó ante la defensa uruguaya por arriba y el segundo marcó el gol que puso a Les Blues en una final del mundo por tercera vez en su historia.


No olvidemos al capitán: cuando la defensa es vulnerada y el rival penetra en el área aparece Hugo Lloris, un arquero elástico y decidido. En la semifinal sacó un remate a quemarropa de Toby Alderweireld y, por los cuartos de final apareció en un momento clave: minutos después del 1-0 frente a Uruguay tapó un cabezazo de Martín Cáceres.


Francia no juega apurado, ni siquiera cuando esta perdiendo. Así llegó a la final de Rusia 2018 y con esa cautela buscará su segunda Copa del Mundo. Sin necesidad de resaltar a Antoine Griezman, Paul Pogba ni Olivier Giroud el equipo galo demostró tener recursos para ser campeón y sabiduría para administrarlos.

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