Me tomo un minuto como todos los días y por supuesto todos los días hasta ahora también les agradezco por estar con con nosotros con con tanta firmeza y tanta fidelidad.
Qué país raro es nuestro, ¿no? Donde cuesta controlar. Nos hicieron creer en algún momento que la falta de controles nos hacía más independientes, nos hacía más autónomos, que tiene que ver con nuestros derechos democráticos y por supuesto que la democracia está plagada de derechos pero también está plagada de obligaciones y hay una barrera muy clara entre lo que es bueno o malo, legal o ilegal.Y Argentina por obra y gracia de muchos se transformó en un país sin controles y donde hoy vemos situaciones que realmente son muy llamativas y donde nadie pone algún tipo de límite. En el caso puntual de las últimas horas que vemos con con llamativo interés que vincula al fútbol, con casas de cambio, con dineros y con financistas, uno dice que falta de control, ¿no?
Para llegar a una instancia donde se descubre, después haciendo un trabajo excepcional, que hay una financiera que usó 42 empresas falsas, ¿no? Una financiera de este supuesto señor Maximiliano Vallejo que manejó cuentas de clientes falsas, 42 aproximadamente. Una billetera del fútbol que financia, que es sponsor de muchos clubes de la Argentina, que tiene mucha visibilidad.Digo, no estamos hablando de cosas ocultas, que a quién se le va a ocurrir investigar, a nadie le llama la atención. Bueno, son cosas muy visibles, ¿no?
Y en este caso la financiera de este señor llamado Vallejo manejó 42 empresas falsas y supuestamente, porque se está investigando dentro de un contexto de muchas restricciones en la Argentina, cuando estábamos hablando del CEPO, compraba y vendía sin ningún tipo de inconvenientes. Qué falta de control, ¿no? En un país donde pareciera que tendríamos que tener un poquito más claro todo para poder controlar.Pero esto no termina acá. Cuando vemos un caso tan sensible como Andes, que aprendimos este año, que se trata de un organismo que maneja cosas de extrema sensibilidad, si repetimos la palabra, que es nada más y nada menos que la discapacidad, los elementos ortopédicos, los medicamentos. Vemos que hay un funcionario de la oficina anticorrupción, el señor Camilo Cordero Fabri, que no solamente es funcionario de la oficina anticorrupción, es abogado, sino que también es abogado defensor del señor Miguel Calvete, involucrado en esta causa, investigado él y su hija, y además detenido por ejercer y manejar prostitución en la ciudad de Buenos Aires.Qué raro, ¿no? Abogado de una persona con estos antecedentes y como un lobista dentro del caso Andes, y además funcionario de la oficina anticorrupción. Me hace acordar un poquito a estos piqueteros de élite que teníamos en la Argentina, el señor Menéndez, el señor Pérsico, el señor Grabois, que eran piqueteros adentro y afuera, funcionarios del ministerio y piqueteros callejeros con los derechos de la gente. O sea, de los dos lados del mostrador.Qué descontrolado está este país en un montón de cosas, ¿no? Porque estoy en la oficina anticorrupción y el día que allanan el domicilio de Calvete, sale corriendo a defender a este personaje, que lo veíamos como un personaje inofensivo y hoy pareciera que estaba metido en un sinfín de situaciones, que está investigando la justicia argentina.
¿Cuántos Calvetes tendremos en la Argentina? ¿Cuántos Vallejos tendremos dando vuelta por la Argentina? Y no sabemos. Si están en cosas privadas, problema de ellos.El tema es cuando tocan, rozan y perforan límites con dinero fácil, que es el dinero del Estado, ¿no? Para armar financieras, para hacer compra y venta de dólares, para defender a presuntos delincuentes. Realmente es muy llamativo.
Un país sin controles, ¿no? Y que cree algunos que el control, edificaron esta idea, que el control es de derecha, que el control es de autoritario, que el control es controlar los derechos.Y en este caso son los derechos que tienen algunos, en perjuicio de muchísimos, porque estamos hablando de gente que se está beneficiando de los derechos de los demás para hacer alguna ilegalidad y tener algún negocio a su favor. Hoy también, hablando de falta de controles, más allá de todas las discusiones periodísticas, quién tiene la información, si es, si no es, llegamos al día donde el señor Alperovich, condenado por violador en la Argentina, y en un momento muy resguardado por el Senado argentino, donde sus colegas lo protegían y le daban fueros, va a contraer matrimonio con la señora Mirra, en un departamento que supuestamente es una prisión domiciliaria. En las últimas horas, intentaron bajarle el tenor a este vergonzoso episodio, que no es el casamiento, sino el hecho de querer armar un evento festivo alrededor de esta unión civil, entre una persona que está privada de su libertad, va, privada de su libertad en Puerto Madero, en un departamento de lujo, por haber violado a una sobrina, con el mal gusto de cumplir domiciliaria en el domicilio donde se produjeron los ataques sexuales a la víctima.Convive con su pareja, la pasa realmente de 10, tiene un departamento extraordinario, tiene amenities, tiene piscina propia, se casa, tiene 70 años, y no hay ningún argumento claro en materia de salud para decir que el señor Alperovich tiene que estar en Puerto Madero y no en Ezeiza.
Será cuestión de este descontrol permanente de un país sin control, ¿no? Un caso más llamativo y mortificante, porque me imagino hoy cómo debe estar la víctima, sabiendo que más allá que han hecho una limitación, hoy va a haber un delivery, dijo la novia y no sé qué historia, vienen los testigos, pero bajaron el número de invitados porque se dieron cuenta que estábamos ante una situación que irrita a la gente. La gente está cansada de este tipo de atropellos, la gente está cansada de este tipo de, de algunos que creen que manejaron el poder en algunos tiempos y que lo siguen teniendo aún atrás de las rejas, más allá de la flexibilidad de este sistema argentino tan tan particular, y es tener a la mayoría con domiciliarias y haciendo lo que se les da la gana.Y para terminar un pequeño capítulo, hablando de un país sin controles, porque muchas veces parecemos un país, pero que no tiene el tono federal que tendría que tener en algunas medidas, que son de beneficio o de perjuicio para todos. ¿Por qué la provincia de Buenos Aires es la única que le permite a los presos tener teléfonos celulares? Cuando toda la República Argentina comprobó que entregar teléfonos celulares a los ladrones es fomentar que el ladrón siga delinquiendo desde las unidades penales. Esto lo hicieron en la pandemia, salió pésimo, lo entendimos todos, se le escaparon un montón de presos, un descontrol absoluto y total, y ahora es la única provincia que admite la presencia de celulares dentro de los penales.¿Por qué?
Si es mentira que hablan con la mamá, con la abuelita y con los hijos. La mayoría de los llamados son otras cosas, tienen redes sociales, publican cosas que están vinculadas a la seguridad de un penal en las redes sociales, una falta de respeto a todas las personas que son víctimas complementarias de víctimas primarias, gente que perdió la vida, que tiene familia y tiene que estar viendo estos espectáculos dantescos, gente amenazada. ¿Cuál es el motivo para entregar teléfonos celulares dentro de una cárcel? Solamente en la provincia de Buenos Aires, dentro de un territorio federal.Ojalá que recapaciten algunos y lo piensen.
En un país, que vuelvo a repetir, es magnífico en un montón de cosas, pero ¿cómo nos cuesta controlar? Y tenemos tantos ejemplos como para decir que por no haber controlado nos pasó esto, pero seguimos tropezando con la misma piedra, seguimos generando financistas que no sabemos de dónde sacan la plata, cómo la sacan y nadie los controla. Tenía 42 empresas, nadie se dio cuenta.Tenemos gente de la oficina anticorrupción defendiendo delincuentes y del otro lado saliendo corriendo el día que los allanan a ver qué pasa. Tenemos casamientos hoy riéndose de una víctima que fue violada en la Argentina, un hombre que tendría que estar en el penal de seis, que ni la pareja, que ni el casamiento, que ni todas estas fantasías alrededor de gente que tiene poder y se ha quedado con mucho mucho dinero seguramente para pagar este tipo de beneficios. Y esta locura de un teléfono celular para cada preso, solamente en la Argentina, un país sin controles que se da cuenta tarde.Uy, mirá lo que pasó. Lamentablemente siempre tarde, cuando tenemos todos los elementos y todos los argumentos para detener un sinfín de situaciones que harían la vida más fácil y más digna de todos los argentinos.


