Como todos los días, hoy vamos a tener una nueva ley laboral, un nuevo régimen penal juvenil. Podrá ser mejor o peor, podrá gustar o no gustar, pero vamos a dejar atrás dos sistemas decadentes y que sumieron a la Argentina en una catarata de informalidad y de gente sin trabajo y en un montón de menores de edad dedicados al delito. Por lo pronto me parece que es un día auspicioso, más allá de que ahora veo a la izquierda que la Argentina tiene muy pocos votos en las urnas, pero mucha presencia en la calle, que está en todos los conflictos, ¿no? Porque veíamos recién cortando la Panamericana por FATE, ahora intentando cortar el obelisco y veo ahí al señor Del Caño, a la señora Bregman, que no los vi con ningún lúcido mensaje o discurso dentro del recinto, porque tantos años con esta ley de la dictadura y lamentable con tanta gente fuera del sistema, digo, tal vez nos nos van a conocer un plan auspicioso, pero la izquierda está en otro planeta, ¿no? Si los dejaste, dicen, che, seis meses de vacaciones por año, cuatro horas laborales por semana, viven en otro mundo, viven en otro mundo, así que no lo voy a considerar, pero tenemos el obelisco cortado a esta hora
.¿Qué va a pasar el domingo con Javier Milei y su discurso? ¿Y dónde está la Argentina? Qué bueno que llegó el índice también de pobreza de la UCA. Para la UCA la pobreza bajó, pero es mayor que la estimada por el INDEC. Marca algo que es muy preocupante, un cuarenta y seis coma uno de la población vive bajo estrés económico, con Milei y en las décadas anteriores, o sea, hace mucho tiempo que Argentina viene en decadencia económica, y tenemos un piso estructural de pobreza e indigencia que no la podemos romper.Para la Universidad Católica la indigencia de cinco coma nueve, para el INDEC es de 5.6, pero no podemos perforar eso que se ha quedado como inquistado, más allá que le destacan a este gobierno el hecho de haber inyectado dinero en hogares con niños y adolescentes, protección social, y este tipo de situaciones que ayudan para tratar de empujar, pero que no nos hacen ver un crecimiento. Yo no soy de los que creen que en dos años Argentina va a crecer, no sé si lo voy a ver, ojalá que sí, pero soy de los argentinos que saben que tiene que venir un gobierno y hacer cosas excelentes, brillantes, para poder salir, y lo veo realmente complejo, porque el discurso del presidente del domingo, ¿va a ser un discurso antiempresario? o ¿va a ser un discurso donde nos cuente qué hacemos para romper las condiciones del proteccionismo y dejar de ser los reyes del cepo que llevaron nuestra economía a estar como está?
Alcanza con que nos comparemos permanentemente con todo lo que pasó, y yo creo que hay un límite, un punto, pero también todo gobierno tiene esta tentación, porque durante el último gobierno de los Fernández cerraron 5.000 fábricas, se fueron del país cinco aerolíneas, cerraron más de 300 empresas, se fundieron altísima cantidad de comercios, generaron más de siete millones de pobres, devaluaron el peso en 300 por ciento, y bueno, y me parece que no había un clima tan emocional como el que veo hoy, cuando Argentina termina el 2025 creciendo un 4.4 por ciento, en un país donde el presidente tendrá que explicar por qué está estancada la industria, por qué está tan tibia la construcción, y si nos alcanza con el crecimiento del campo, la minería, la energía y las intermediaciones para poder salir, va a anunciar reforma, me parece estupendo, algunos dicen 10, 20, 30, no sé cuántas, pero hay que anunciar reformas y hay que hacer cambios sustanciales, porque somos un país estancado, y a mí lo que más me preocupa, que gran parte de la sociedad argentina tal vez haya naturalizado el estancamiento, y se quede en eso, y esté pidiendo cosas que no tienen que ver con la posibilidad de un país que tiene que crecer, tal vez nosotros, nuestras generaciones ya cansados de crisis, cansados de ilusiones, cansados de esperanza, cansados de corrupción, pero a los nuevos les tenemos que dar la ilusión y la expectativa para poder salir, no podemos estar con la ley laboral de la dictadura, no podemos estar con la basura de una ley penal juvenil y de un código penal de 1900 no sé cuánto, con convenios laborales de 1970, no podemos, tenemos que romper tanta inercia, 26 años para lograr un acuerdo con la unión europea, el continente americano, donde hay una pobreza endémica, 26 años, pero naturalizamos todo, no nos quedamos así, total, a ver si me llegan a tocar un derechito a mí, pero bueno no tiene ninguno que está en frente, vivimos bajo las mismas situaciones, años y años, comienzan las clases el lunes, no comienzan porque porque hay paro, porque porque los docentes ganan pésimo en la argentina y tenemos que hacer una reforma educacional y tenemos que mirar el padrón docente para que en el estado no tengamos cuatro docentes por aula y ver por qué hay tanto ausentismo en los chicos y ver por qué no entienden, pero tenemos que sacudir la estantería y tenemos que obligar al gobierno a encontrar caminos que lo diferencien, porque si miramos para atrás hay un sinfín de fracasados y fracasadas notables, hay otros que no van a poder hacer pie más, más allá de los fanatismos, porque están inhabilitados de por vida por corruptos y no aparece ningún outsider como apareció mi ley en algún momento, este le está compitiendo, este le está haciendo ruido, este lo está haciendo obligar a que a los argentinos le brinde la cuota necesaria que todavía refleja las encuestas y este trabajo de la UCA que es la esperanza, sin esperanza no hay futuro, pero creo que el domingo el presidente más allá de su enfrentamiento con los empresarios, su enfrentamiento con la casta, sus mil enfrentamientos con la prensa tiene que buscar también encontrar parte del contenido en lo que vaya a difundir con relación a una esperanza pero no generada en una ilusión solamente y en un concepto sino en que los argentinos podamos ir viendo pequeñas luces para intentar de una vez por todas con tanto esfuerzo saber que el esfuerzo en algún momento va a valer la pena, ojalá que haya buena conducta, que respetemos la institucionalidad del congreso, que la conducta del presidente y la vicepresidenta no sean un llamado de atención y que todos esos diputados y diputadas que van a desenchufar micrófonos, a maltratarse, a tirarse a agua, a desafiarse a agarrarse a trompadas y que no reflejan el sentimiento de los argentinos tengan la cuota de prudencia teniendo en cuenta que el domingo levantamos el telón del 2026 y es un hecho institucional sagrado para cualquier democracia. 8 y cuarto de la mañana.


