Me tomo un minuto como todos los días, qué locura ser argentino, ¿no? Porque pasamos como el electrocardiograma de extremo a extremo sin estaciones intermedias, ¿no? Porque el viernesel país y los argentinos que vivimos en el país y no nos preocupa quién gobierna y nos duele la (0:20) Argentina, estábamos muy preocupados. Aquellos que deseamos que Argentina funcione, ¿no? Aquellos que forman parte del club del helicóptero o del club del fracaso y que de acuerdo a quién gobierna, como si fueran entes, creen que al país le tiene que ir bien o mal, sin pensar si tienen hijos, amigos, argentinos como nosotros, que padecen todas estas circunstancias. Y pasamos de la (0:45) angustia del viernes a la locura del lunes, en un país que pareciera como los gatos tiene muchas (0:53) vidas, ¿no?
Porque repito, pasamos de la depresión a la euforia en muy pocos momentos.Pero atención con este tipo de síntomas y estos picos tan permanentes que tenemos, porque me parece que todo esto nos tiene que enseñar a los argentinos, de una vez por todas, a que no se puede vivir de este modo, con extremos, con caídas, con levantadas circunstanciales, sino vamos a un plan donde podamos resolver las cuestiones de fondo y decir, alguna vez vamos a crecer de verdad, alguna vez vamos a estar construyendo las columnas que ojalá civilizadamente, cuando venga otro presidente que piense distinto, no las tire abajo. Porque no se puede vivir así, en medio de un mar repleto de olas, donde por momentos persiste una calma y creemos que vivimos en el paraíso y por momentoscreemos que estamos en el infierno. Y creo que este es un país permanentemente de parches, de populismos en distintas medidas, que no nos llevaron absolutamente a nada.Los viejos populismos del kirchnerismo, los planes platita, los planes de misión y los planes de mi ley, trabajar imperiosamente para creer ver un paisaje en la previa de una elección que no coincide con el paisaje que podemos ver después del 26 de octubre. El populismo, y se la robé a Carlos Melconian, de hacer creer que con un dólar barato, los argentinos podemos vivir de un modo que tal vez es un modo circunstancial para después caer en una depresión económica. Creciendo que el dólar barato y mira, me voy a Estados Unidos y me voy a Chile a comprar ropa y me voy al mundial de clubes y me voy y que de gente que hay en Estados Unidos, nosotros a los gritos.Sabiendo que todo eso es sumamente perjudicial para el país, porque no tenemos los dólares, la forma de poder solventarlo, porque no tenemos un formalismo, no tenemos un plan serio, no tenemos un país que esté construyendo columnas de verdad.
No le ponemos cemento hierro a las columnas, son de cartón, son de papel y cada tanto se nos cae. Por eso yo creo que estamos ante una situación donde más allá de lo que pueda pasar, porque es la primera vez en la vida que en Estados Unidos alguien toma una decisión como la que anunciaron en el día de ayer, un apoyo irrestricto, una alfombra roja a la Argentina o a mi ley por parte de Trump.
Me parece que son oportunidades que hay que aprovechar y no quedarnos siempre la nuestra, la argentinidad ahí, viste, el viernes estábamos como la mona, hoy lunes, viste, viste cómo bajó el riesgo país, viste cómo bajó el dólar, che, me voy a poder ir a Brasil. Me parece que no, me parece que no. Yo sé que nadie festeja y no llenamos una plaza por el superávit fiscal, tampoco llenamos una plaza porque acumulamos reservas, tampoco llenamos una plaza si vemos que hay un dólar que es competitivo y le sirve a la república.Esto es como cuando los clubes de fútbol tienen buen balance, la gente no le presta atención, pero sí le presta atención cuando el club está fundido y al borde de la quiebra y no puede comprar un jugador y al borde del descenso. Y nosotros creo que como argentinos tenemos que empezar a exigir algo más que estas situaciones esporádicas que de la depresión pasan a la euforia, porque si no es más de lo mismo y Argentina necesita el blindaje, (4:19) el apoyo, la colaboración, todo lo que no tenemos por miles de errores del pasado y muchos errores del presente para ver si envolvemos al país dentro de un contexto diferente, con reformas serias y de verdad, con reformas tributarias, con reformas jubilatorias, como les digo siempre, con una reforma educativa, con una reforma laboral, no con el parche de siempre alguien nos está tirando el salvavidas, flotamos un tiempo y volvemos a hundirnos.
Me parece que llegó el momento, por supuesto que como sociedad estamos cansados porque nos arruinaron, empobrecieron al país, algunos con ideas lamentables, otros robándonos descaradamente, todo lo que nos falta alguien se lo robó, pero ahora es el momento donde uno dice, bueno estamos arriba, qué sé yo, estamos con el salvavidas,estamos cansados, pero vamos a tener que entender que el esfuerzo nuestro y la espera nuestra y las buenas medidas que tomen los de hoy y los de mañana tal vez nos hagan despegar.No sé qué pediráEstados Unidos a cambio, todo el mundo pide, los chinos también nos han prestado, los chinos nos han pedido, el comercio es así, las negociaciones son así, la economía es así. Por supuesto que no den bola a todo lo que escuchan porque hay un club, que les vengo diciendo permanentemente, de gente muy exaltada, que atenta contra la democracia y que atenta contra las ilusiones.
Recordaba ayer cuando no podíamos traer la vacuna Pfizer porque estábamos con la locura de los rusos y la transmisión de esos aviones emocionantes que venían con esa vacuna, se acuerda la Sputnik, me doy la uno, me doy la dos y no sé cuánta historia.Cuando querían contarnos que no podía venir la que aplicaba el mundo, que era la Pfizer, nos decían que nos pidieron a cambio la Patagonia, nos pidieron a cambio las cataratas, delirios de mucha gente que se sienta todos los días en la Argentina para hacer el mal. Cuando tuvieron la oportunidad lo hicieron mal y muchos de ellos lo hicieron deshonestamente. Hoy creen, desde el lugar que la sociedad les puso, que pueden sembrar miedo, que pueden sembrar incertidumbre o que pueden sembrar una credibilidad que perdieron hace tiempo y que hoy, muy difícil, puedan recobrar.
Día importante, de expectativa, pero vuelvo a repetir, para no seguir como los gatos teniendo una vida más, ojalá que algún día llegue un gobierno y una sociedad, nosotros, madura, fuerte y consistente, que pida algo más que un salvavidas y un salvataje, que pida reformas, que pida que vivamos con tranquilidad y que le pida a esos dirigentes que pasan de la depresión por perder una elección a la euforia por tener un salvataje, un punto de equilibrio y un punto de coherencia. Mi ley tendrá que entender que todo lo que pasó en estos últimos meses no se borró y la oposición, la que no trabaja, la que no piensa, la que obstaculiza y la que está puesta en el pasado por la gente que tal vez su tiempo pasó y llega al tiempo de otros, con una sociedad agotada, cansada, expectante, pero que sabe que Argentina siempre tiene una vida más.


