Bueno, me tomo un minuto muy breve hoy, porque no los quiero distraer, porque el país está en modo mundial. No, no hay otro tema. Miren cuál es la situación que la mesa política del gobierno argentino, que alguien había marcado para la una de la tarde, muy distraídamente, se postergó a las cinco y se postergó para mañana.Y hoy no hay actividad prácticamente en ningún lado, porque el país está envuelto en una emotividad, en una comunión, en un sentimiento que realmente llama mucho la atención a todos los argentinos. ¿Por qué? Porque podemos estar en la previa de lo que seguramente va a ser una gran celebración, unidos y consustanciados con un mismo sentimiento. Recorrer cualquier calle de la ciudad de Buenos Aires y ver lo que veo a través de los distintos medios, en las provincias, es ver un sinfín y una corriente distinta a lo que estamos acostumbrados, ¿no? Y cuando veo esto, digo, qué lindo sería que no se termine nunca, ¿no? Porque estamos unidos de un modo que no siempre fue igual, porque los que venimos arrastrando copas del mundo y acontecimientos de esta índole, siempre estuvimos divididos por por grietas, por cuestiones futbolísticas, por preferencia de uno por sobre el otro, y el típico este andar argentino, ¿no?
Cuanto peor mejor y si le va mal a aquel triunfa más me idea.Hoy hemos cambiado todo y la verdad que había que estudiarlo más desde la parte sociológica para entender qué fue lo que pasó para que una Argentina tan rota, tan dividida y con pensamientos tan particulares, porque acá cada uno cree y tiene una verdad y las verdades no son varias en la vida, hay una verdad y hay mentiras, y en el fútbol nos hemos alineado a través de algo que habrá que estudiarlo en algún momento con calma para ver por qué nos produce esta aceptación, esta emotividad, esta comunión de pensamientos, este estar juntos, este disfrutar, este recordar, sumar afectos, recordar afectos, es realmente muy potente y ojalá que este clima que no se tiene que romper perdure y nos permita ir aprendiendo para cosas trascendentes e importantes, ¿no? Para romper grietas, para respetar el pensamiento de los demás, para dejar de pensar distinto creando falsas realidades, porque en la Argentina inventamos realidades, ¿no?
Que la capacidad desplace a la ineptitud y que a los capaces los distingamos y a los ineptos los pongamos a un costado, que los corruptos no sean más considerados inocentes en la Argentina, teniendo una enorme responsabilidad a este presente que vive hoy el país, que la pobreza sea un problema de todos, no de algún sector, sino que realmente abriguemos este problema tan serio, casi estructural que tiene desde hace décadas la Argentina y que terminemos lo que les decía hace un minuto como pasaba en el fútbol con esta historia, que cuanto peor mejor, que esto no era, cuanto mejor mejor, no importa quién gobierne, no importa quién haya elegido la mayoría, porque los gobiernos son la decisión de la mayoría y las minorías tienen que acompañar o tienen que encontrar proyectos superadores para en algún momento ser precisamente esa mayoría y en la Argentina no, se ha invertido y hoy por hoy todo gobierno carga con esta historia porque enfrente hay sistemas que dicen, ché cuánto peor estén las cosas, mejor para nosotros, el tema es que ninguno de todos esos que en algún momento fueron opositores y después fueron oficialistas y después pasaron a ser opositores y volverán a ser oficialistas o no, nunca piensan en el bien común, ojalá sea un día de celebración, ojalá sea un día de emotividad, ojalá que este modo tan lindo que está viviendo la Argentina, este modo mundial, este modo argentinidad fuerte, este sentimiento que nos abriga, que nos obliga a vestirnos de celeste y blanco y a sentirnos diferente, dure y perdure para cambiar estructuras de un país que le han pegado muchísimo, que lo han castigado y que con el tema de la tan mentada agenda cultural han intentado desde una vereda y desde la otra inculcarle a la gente un montón de sensaciones y sentimientos que no son las sensaciones y los sentimientos de todos los argentinos.

