Minuto como todos los días, breve porque estamos en un contexto de ansiedad, de selección argentina, de expectativa, y hoy pensaba, digo, si tuviéramos este mismo sentimiento que le ponemos a esta pasión tan linda que es el fútbol, los argentinos, con ese banderazo conmovedor, con toda esta expectativa que los vengo escuchando desde muy temprano, cómo se preparan, cómo se arman, la cábala, la costumbre, el lugar, el ritual, los amigos, la familia, si tuviéramos este criterio único, este pensamiento uniforme para un montón de cosas como la tenemos para la pasión del fútbol donde no nos divide absolutamente nada, qué bien nos podría ir en otras cosas, ¿no? Porque esto mismo que nos pasa con el fútbol lo sentimos, alguien dice, sí, pero el fútbol es un entretenimiento, el fútbol es una pasión, pero esto mismo lo sentimos con las malvinas, las malvinas son nuestras y sabemos que nos las han robado, que están usurpadas, y todos tenemos el mismo sentimiento, no estamos discutiendo, no, porque esto, porque el otro, porque pim, porque pum, y me parece que llegó el momento, y esta semana lo ratifica en la vida política, de empezar a tener criterios y pensamientos únicos y no estar atados a pasiones, no estar atados a cuestiones donde creemos muchas veces que las mentiras son verdades y percibimos cosas que no lo son, y me parece que esta semana, yendo a lo político, pasaron dos acontecimientos muy muy muy fuertes que nos tendrían que llevar a saber que hay un criterio único en cosas muy importantes para la Argentina donde no tendríamos que estar divididos, y ¿saben de qué se trata de la corrupción? Porque esta semana pasaron dos acontecimientos de fuerte impacto, uno que lo tendrá que confirmar la justicia en breve, pero que da a entender porque tiene elementos absolutamente clarísimos del señor Manuel Adorni,.
y otro, lo que sucedió ayer con la Corte Suprema y el caso Vialidad, que confirmó el decomiso de los bienes de Cristina Kirchner, que tendrá que devolver, ella, Lázaro Báez y un grupo importante de personas, más de 687 mil millones de pesos, y aquí cada uno lo lleva para su lado, el gobierno defiende a ultranza a Manuel Adorni, los kirchneristas defienden una inocencia que nadie pudo probar de Cristina Kirchner y de su gente, porque si hay algo que tuvo bueno la justicia, que pasó por todo su segmento, por todos sus estrados, y no hubo una sola persona que pudo decir, che, aquí hay un tipo de duda, el tribunal ordinario, casación, la Corte Suprema de Justicia, ya no hay más chances, únicamente Dios en el cielo, que algún día tomará alguna determinación, pero terrenalmente es un tema consumado y terminado, y si nosotros nos metemos en el caso puntual de Adorni, y en el caso puntual de Cristina Kirchner, nos encontramos en puntos en común, entre la vulgaridad notable del manejo de un funcionario que se tuvo que ir porque mintió categóricamente, y la obscenidad del kirchnerismo en el manejo de vialidad, y el derroche de dinero metido aquí en corrupción.
Adorni entre sábanas, jubiladas prestamistas, cascada, gastos de tarjeta por 139 millones de pesos en dos años, tarjeta de crédito prestada, evasión permanente, deslomamiento por su trabajo en Nueva York, y del otro lado la obscenidad entre obras truchas, rutas fantasmas, testaferros, amigos del sur, cuentas abultadas, hijos ricos que nunca movieron un dedo, cajas de seguridad repletas de dólares en un banco, aquí en la calle florida, qué semana, qué semana para que podamos unir criterios los argentinos y luchar contra la corrupción, pedir ficha limpia pero para todo político, ante los escándalos que estamos viendo, algunos recontra aprobados en la justicia y otros que van camino a esa confirmación, y así como el presidente dice voy a cambiar la carta orgánica del banco central para que nunca más haya inflación en la argentina, cambiemos también y hagamos una ley seria potente de ficha limpia para que de una vez por todas no veamos estos escandalosos casos que vemos últimamente, el de Vialidad, el de los hoteles, esto del señor Emanuela Dorni, el caso Libra, lo que se viene con Otesur, los hoteles de Cristina Kirchner, el escandaloso guardarropa que vimos la semana pasada repleto de dólares en el Lomas de Zamora, una ley para que ponga un punto final, porque esta semana yo sé que están distraídos, que estamos con la emoción, que estamos con la emotividad de la copa del mundo, es una semana para demostrar lo que es y lo que pasa con la corrupción en la argentina, entre la vulgaridad de Adorni y la obscenidad de Cristina Fernández de Kirchner, una semana para reflexionar y así como alguna vez dijimos nunca más a cosas muy importantes y muy institucionales de la argentina, hacer también un nunca más contra la corrupción, un nunca más contra los que meten la mano donde no la tienen que meter y terminan perjudicando a todos los argentinos. Ocho y cuarto de la mañana.

