Me tomo un minuto como todos los días, cuando me sentaba para plantearlo, iba a decir, che, qué respetuosa situación vivimos ayer en Luján, pero me parece que nadie mejor que el arzobispo de Buenos Aires para resumir lo que se vivió en el día de ayer. En esta misa que era un homenaje nada más y nada menos que a Francisco, el Papa Francisco, el hombre más trascendente que ha tenido la Argentina. Papa del mundo durante 12 años y Jorge García Cuerva sintetizó en algo que hoy en la Argentina nos tiene a los ciudadanos realmente hartos, porque es una falta de respeto y es un freno permanente para que el país salga de una vez por todas, no solamente en lo económico, sino también en lo gestual, en lo social, en lo moral.No son capaces de sentarse en el mismo banco de una iglesia. Y la verdad que es una síntesis perfecta, porque ayer asistimos a una irrespetuosa situación, a una situación incalificable, a una intolerancia brutal y que nos da alguna respuesta cuando nos preguntamos tantas veces por qué Jorge Bergoglio, por qué Francisco nunca vino durante su papado a la Argentina. Porque estamos totalmente locos, divididos, peleados, enfrentados.
No somos capaces de sentarnos en el mismo banco de una iglesia. De un lado Guado de Pedro, Axel Kicillof, del otro lado Adorni, que si bien hoy es imposible esperar algún gesto generoso contra esta situación tan particular que se está viviendo del jefe de gabinete, Diego Santilli. Pero al margen de eso, la postura de la vicepresidenta de la nación que se cree más importante que el propio Francisco.Con un ADN de casta para ver si va, si se sienta, si no se sienta. Llaman por teléfono sus prensas para preguntar quién le va a tocar al lado o enfrente o al costado para sentarse en una iglesia para rendirle un homenaje al Papa Francisco. Están totalmente desquiciados los políticos argentinos.Están fuera de eje. Kicillof viaja al exterior a una gira y le manda a Cristina Fernández a un grupo para volverlo loco y transformarle la gira en algo de segundo plano.
Y la señora Mayra Mendoza en el día de ayer en un chat privado que trascendió, le hace sentir al señor Carlos Bianco, que es el jefe de gabinete operado de apendicitis, que lo mismo le pasó a Cristina y que está presa y que no sé cuántas cantinelas más.La vicepresidenta de la nación llamando, che, ¿quién me van a poner al lado? Lo importante era Francisco, señora Villarroel, no usted, que es una vicepresidenta hoy desdibujada y que tendría que tanto usted como el presidente Javier Milei explicarnos qué fue lo que pasó tan decepcionante y tan brutal para que otra fórmula presidencial en la Argentina se rompa a pedazos. La gente que los votó, votó en su mayoría a Milei, pero la votó a usted como su acompañante, como la segunda figura relevante de la Argentina. Y hoy no saben, parece un tema, no, es privado, no, es, de acuerdo, me quiero más a Milei, le creo a Milei, quiero más a Villarroel, le creo a Villarroel, un papelón, un papelón sublime.Creo que la síntesis de García Cuerva los tiene que hacer reflexionar. No son capaces de sentarse en el mismo banco de una iglesia. Increíble, ¿no? Increíble la intolerancia brutal que hay en la Argentina, un país donde nos va mal absolutamente en todo y no logramos ni siquiera ser respetuosos en el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco.Todos divididos, todos peleados, porque es la casta, porque está metido en un caso de una presunta corrupción, porque es el gobernador, porque son del gobierno nacional. ¿A dónde vamos con todo esto? Qué berreta absolutamente todo, ¿no?
Nadie habla con nadie, nadie resuelve desde un diálogo, todos quieren tener una fórmula extraordinaria y nos prometen y nos prometen que en el 25, que en el 23, que en el 21, que en el 19, ahora es el 2027. ¿Por qué no hacen algo ahora? ¿Por qué no se sientan a dialogar? ¿Por qué no se dan cuenta que hay cosas más importantes que los egos que tienen? Todos los presidentes, salvo alguna excepción, peleados con su vicepresidente.Si sos de otro signo político, no nos sentamos ni a hablar por la gente. En un país donde casi 6 de 10 chicos en la Argentina son pobres, querido político, querida Villaruel, querido todos, donde el 30% no come regularmente y ustedes están a ver si me siento, si no me siento, si el banco, cuánta limosna puso Adorni, qué cartelito vamos a poner el 29. La verdad, un nivel lamentable.Ya estamos acostumbrados, no nos va a sorprender, pero me parece que ayer, en un contexto que tendría que haber sido de profundo respeto por el argentino más trascendente que hemos tenido en la historia, como ha sido el Papa Francisco en los últimos tiempos, merecíamos mínimamente, mínimamente una cuota de respeto y ser capaces una vez, una vez en la vida, de sentarse en un mismo banco. ¿Saben por qué? Porque estaban nada más y nada menos que en una iglesia. 8 y 16 de la mañana.


