Un minuto como todos los días y estoy en estos días donde me cuesta entender ¿no? Porque por un lado veo la contradicción permanente política pero por otro lado veo la contradicción permanente de lo que son los números ¿no? Y a partir de los números veo como una parte del país cree que vive en Suiza y una parte del país cree que vive en Calcuta y algunos lo interpretan de un modo o del otro. Yo qué difícil va a ser salir en la Argentina si no nos ponemos medianamente de acuerdo en entender qué está bien o qué está mal. Hoy veían en la tapa de muchos diarios el adiós tumbero a un moto chorro de 14 años.Nahir Mesa, baleado por un francotirador de un grupo de élite de la policía federal al que intentó robarle la moto junto a otros tres cómplices en Montechingolo, en Lanús.
Ayer las redes sociales se colmaron de mensajes de adiós a Mesa como el que decía después los chorritos van a festejar la muerte de un policía. Mostraban todos la pistola como un argumento y elemento de vida.Todo vuelve, manga de antichorros, defienden a la policía. La despedida fue una típica despedida tumbera con tiros y haciendo rugir los motores de las motos. Sahir Mesa tenía 14 años y hace un mes despedimos a un chico a los tiros también, Elías de 12.Y no quieren mover, no quieren mover la ley juvenil. Están cómodos muchos en la Argentina y no son sólo los políticos. Hay hordas de militantes, gente que tiene la cabeza lavada, que está feliz con todo esto.Un chico enfrentado con la policía, 14 años, hoy en un cementerio y no veo a nadie arrepentido. Che, mirá dónde lo metimos, dónde lo llevamos, no le dimos educación. En un país donde los valores morales volaron por los aires, en un país donde hicimos de la corrupción casi un lema durante tanto tiempo.Lo despiden a los tiros, como hicieron con Elías. Y dicen no, no hay que tocar la ley porque los derechos de los menores. Acá hubo un diputado llamado Pietragala que dijo la dignificación que le dio a los pibes poder entrar en el delito.Estamos ante gente delirante, pero no toquemos la ley. Es de la dictadura, no toquemos la ley, porque no quieren tocar nada, porque nos quieren llevar a un sistema, a una monotonía que alguno los debe favorecer.
La ley laboral nueva, la verdad no sé si va a ser buena o no.Tal vez sea una reverenda porquería y haya que hacer otra nueva, pero la que tenemos hasta hoy vigente es una basura, porque hay 43 por ciento de argentinos que salen todos los días a la calle, hace un año que les digo, sin ningún derecho. Y acá hay un montón que están felices con esa ley. Claro, total, ¿qué les importa? Ganan 9, 8 millones, tienen asesores, tienen choferes, tienen desarraigo, tienen pasaje, tienen otra vida, no ven la vida de la gente, perdieron la sensibilidad porque se han llenado de dinero, de opciones y de oportunidades que no tiene el común denominador del argentino.Entonces tendrían que decir, bueno, la nueva la verdad me despierta poca expectativa, pero la vieja no puede estar un segundo más porque hay 43 millones de hermanos que salen todos los días a la calle desamparados. Nadie piensa en ello, como nadie piensa en estos delincuentes. Ayer detuvieron al padre de estos chicos de la banda del millón, delincuentes que están presos, no solamente robando a personas mayores en zona norte, quebrándole los huesos y yendo con fotos adentro de la casa porque te hacen un seguimiento en las redes sociales y si un día te ven con un reloj, con un aro o con un auto, te van a pedir eso.Desde la cárcel los hijos de este delincuente manejaban la banda y ¿saben cuántas casas marcadas había esta noche en zona norte? 126. Pero no cambiemos nada porque son menores angelitos de Dios y cómo a los 14 años lo vamos a tener en un instituto donde no podamos rehabilitarlos y donde no se puedan escapar. Un país realmente increíble.Bueno, tenemos algunos dirigentes que generan este tipo de situaciones. Ayer escuchaba al diputado Grabois que fue a Cuba y que dijo lo siguiente. Yo no vi un estado fallido, es decir, yo vi algo que estaba funcionando, con sus bemoles pero funcionando.
A ver, Cuba está al límite de una crisis humanitaria grave. Hay más ambulancias, hay más recolección de residuos, hay más distribución de alimentos. Entonces, como te decía antes, en las malas se vuelven los amigos y me parece que es un gesto importante tratar de romper esa inhibición que genera el terrorismo psicológico de estos fascistas para que nuestro propio campo político no diga nada.Que después te dicen, ah, y usted apoya a la dictadura castrochavista y qué sé yo. Mirá, flaco, yo lo que estoy apoyando es la paz en Latinoamérica y que no se intente rendir a un pueblo por el hambre. No nos importa qué es lo que está apoyando, señor diputado Grabois, pero si fue a Cuba y no vio un estado fallido, o póngase lentes o trate de tener una visión un poquito más clara.Porque si en Cuba no vio un estado fallido, donde no hay libertad de expresión, donde hay presos políticos, donde no hay posibilidad de ejercer una política a ningún ser humano que no sea del régimen, donde la gente pasa 18 horas por día sin luz de las 24, donde no hay combustible, donde no hay medicamentos, donde no hay nada, donde hay un régimen que dependía de Rusia en un principio, de Venezuela después, que está bloqueado por el mundo.
Sí, pero que no es un estado fallido, con el 82% de la gente en pobreza extrema, sin recolección de recibos, sin medicamentos. Dios mío, qué peligro para nosotros que lo tenemos a usted en el congreso y pretende ser, no sé, presidente o no sé qué cosa.Yo comprendo que tal vez le cueste entender que he fallido o no, como para ustedes tampoco es fallida la inseguridad en la provincia de Buenos Aires, o tampoco es culpable una persona que 15 jueces la juzgaron como corrupta. Tienen conceptos realmente muy particulares, pero fui a Cuba y no vi un estado fallido. Lo tendrá que ver Grabois.Vaya a saber lo que tiene que ver para poder entender un poquito qué le pasa a la gente. Cosa de nuestros políticos, cosa de nuestra vida, cosa de nuestras leyes, cosas de nuestra Argentina, que repito siempre, ojalá algún día pongamos primera y podamos arrancar. Cuando uno ve el tratamiento de muchos temas y de algunos dirigentes políticos, cree que esto es materia imposible.


