Me tomo un minuto como todos los días, hoy es un día muy emotivo para todos los argentinos porque jugamos a la tarde en algo que sintetiza un sentimiento muy grande, después de una semana de atropellos, de falta de respeto de la señora Florencia Peña y algunos personajes realmente dantescos que tenemos que desean el mal, de algo que a los argentinos les gusta para ver si podemos sentirnos peor y hacer siempre del mal un deseo y un odio y vivir en un país empantanado en donde solamente lo que estos tres, cuatro, cinco personajes de los medios de comunicación pretenden o piensan quieren instalarlo en el resto de la gente. Gracias a Dios en 99,9% en la Argentina disfrutamos, vivimos, nos subimos a esta pasión que es la selección argentina y no escuchamos a esa gente que, insisto, viven una fantasía mental y pretenden que todo el mundo se suba a lo que ellos creen, a lo que ellos sienten y a lo que nos pretenden obligar. Pero quiero hablar de los hechos del fin de semana y el título sería otra vez los periodistas, ¿no? Otra vez Diego Cabo, el periodista que abrió el escándalo de la causa más grande que es el cuaderno de las coimas en la Argentina, otra vez los periodistas.Dentro de ese 95% de periodistas detestados y odiados por Javier Milei, otra vez los periodistas, para tratar de darle un poquito de dinámica a la justicia argentina que en algunos casos tarda demasiado. Habría que preguntarle al fiscal Sergio Mola, no tanto a él pero fundamentalmente al juez federal Luis Armela, ¿por qué tanta lentitud en este caso donde vimos a través de vídeos publicados por un periodista a la señora Jessica Sirio mostrando y ostentando dinero, dinero, dinero en cajas, en valijas, en un guardarropa, ¿por qué tanta lentitud? Otra vez los periodistas y no lo hago por una cuestión corporativa, más allá del respeto que tengo por Diego, sino por el hecho que en la Argentina vemos una lentitud estrepitosa en muchos casos que tendrían que estar resueltos. Y yo no estoy con esta historia, que rápido van con Adorni, que lento va, no, no, no, porque todos los casos tendrían que tener la misma regularidad y me importa muy poco si uno va más rápido y otro va más lento.Lo importante es encontrar el resultado y lo importante sería tener un punto de equilibrio donde no tengamos que estar con este tipo de juegos que no llevan absolutamente a nada. Me agarro la cabeza cuando veo fanáticos de un lado y del otro que arman tablas de posiciones de corrupción y de presunta corrupción. Cuando digo presunta me refiero a que todavía no está certificado por la justicia.Ustedes saben que la justicia argentina tiene muchas instancias, tenemos la justicia ordinaria, tenemos casación, tenemos la corte, como Cristina Kirchner, cuando llegas al cielo, que es la corte, se termina la historia, no hay forma de pedir más porque, salvo Dios, no hay más posibilidad que alguien te juzgue. El resto irá al tribunal ordinario, irá a casación, irá a la corte o se bancarán cuando la justicia determina lo que tenga que determinar. Pero arman una tabla de posiciones ridícula porque están hablando de corrupción y de presunta corrupción y todos los casos son iguales, no importa solamente la dimensión.Yo sé que por supuesto los bolsos de López nos causaron una repugnancia extraordinaria y tal vez algunos dicen, che vas a comparar los bolsos de López con el flipper de Adorni. El tema es la actitud, el tema es siempre cruzar un límite estando en el estado, el tema es que vemos que llegan funcionarios como nosotros con una vida común y corriente, con problemas, con gastos, con equilibrio, con desequilibrio y terminan demostrando, en mayor o menor medida, una ostentación asquerosa. Y no aguanto la tabla de posiciones, a la justificación, che lo rápido que va lo de Adorni, vas a comparar la cascada de Adorni con las valijas de Jessy Casirio y la verdad que me da vergüenza y por supuesto que en números son distintos, pero es la actitud, es la forma, es meter la mano en la lata sistemáticamente con mayor profundidad o menor profundidad, pero hablamos de delitos de corrupción y los argentinos tenemos que entender que si nos va bien o nos va mal de nuestro bolsillo por las medidas económicas de los gobiernos tenemos que estar siempre atentos a la corrupción.Cuando las cosas nos van ligeramente bien, cuando podemos gastar, cuando estamos un poquito más cómodos, la corrupción no nos molesta o nos molesta menos. Cuando estamos con el bolsillo atado ahí estamos implacables y me parece que tenemos que tener una conducta más equilibrada y no armar una tabla de posiciones de estos fanatismos ridículos de kirchneristas y mileístas que hacen comparativos. Ok, ah, qué suerte, che, ahora apareció esto de Sirio, Insaurral, me olvido entonces del tema de Adorni.No, no hay que olvidarse de nada, hay que ponernos a todos en una misma línea, porque tenemos un país golpeado y devastado por la corrupción. Malos gobiernos, muchísimos, malos minutos de economía, miles, pero tremendos actos de corrupción. Y otra vez los periodistas ante la lentitud, ante la pasividad de una justicia que tarda, que tarda, que tarda, que enfría, que enfría, que olvida, que olvida.Cada tanto aparece un periodista de investigación y pone sobre la mesa los vídeos que vimos el último sábado, que son realmente escandalosos. En un país donde el gobierno que ganó, ganó como consecuencia de un capital que hoy lo tiene deteriorado, sosteniendo la figura de Adorni, que es la transparencia. El no repetir lo que venimos viendo sistemáticamente de tantos, tantos años del kirchnerismo en la Argentina.Los cuadernos de Centeno, las coimas de Jaime, las coimas de Debido, el caso Tesur, las cajas de seguridad de Florencia Kirchner, los bolsos de López, milagros salas en un estado paralelo en la provincia de Jujuy, la fortuna de la familia Baez, los testaferros de los Kirchner, sueños compartidos con Ebe Bonafini y Joklender, y en Cocción, porque todavía la justicia no determinó, el caso Adorni, el caso Españolo, el caso Spert, donde se complicó mucho este fin de semana, el caso Libra, Jessica Sirio y el origen y la legalidad de todos esos fondos en la casa de Martín Insaurralde. Ah, sumemos el escándalo de CIRA, el rulo en donde en el gobierno de Alberto Fernández no se podía conseguir un dólar y algunos parece que se hicieron demasiado ricos. Otra vez los periodistas y otra vez la justicia demostrando que en la Argentina hay mucha lentitud, hay mucha inoperancia y hay muchos presuntos inocentes que son culpables y que muchas veces no pagan o cuando pagan lo hacen con mucha tardanza.Otra vez los periodistas, otra vez los periodistas para investigar lo que la justicia en muchos casos mira para otro lado.


